La ganadería vacuna atraviesa un momento favorable y la lechería también tiene posibilidades de crecer. Pero antes de pensar solamente en más animales o más escala, el experto en ganadería Víctor Tonelli y el director ejecutivo del OCLA, Jorge Giraudo, pusieron el foco en otra cuestión: cuánto más puede producirse mejorando la eficiencia y qué hace falta para dar ese salto.
Tonelli, analista y consultor del mercado ganadero, lo explicó a partir de una relación bastante básica entre cantidad de hacienda y comida disponible.
“Si queremos recorrer más kilómetros, el combustible no alcanza”, graficó en charla con Bichos de Campo. Ese combustible es el forraje y, según explicó, el primer paso debería ser calcular qué cantidad de animales puede sostener cada establecimiento de manera eficiente durante todo el ciclo productivo.
Primero mejoremos la eficiencia, incrementemos el número de terneros”, planteó Tonelli, y agregó que también hay margen para sumar kilos por animal, mejorar la calidad y el volumen del forraje disponible y recién después “dar el salto del volumen”.
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La recomendación no apunta necesariamente a incorporar grandes tecnologías de entrada. Incluso puede obligar a tomar una decisión en sentido contrario al crecimiento del rodeo.
“Si te sobra vaca y te falta forraje, vendé vaca, mejorá la relación y sé más eficiente con la que tengas. Mucha gente cree que el negocio pasa por tener vacas y el negocio no pasa por tener vacas. El negocio pasa por hacer que cada vaca sea más eficiente”, afirmó Tonelli.
Su planteo llega también hasta los sistemas de cría, donde considera que las reservas de alimento tendrán un papel cada vez mayor. “Hacia el futuro no imagino sistemas de cría sin reserva forrajera de calidad”, sostuvo.
En la lechería, Giraudo observa un proceso diferente, aunque también atravesado por la búsqueda de mayor productividad. El director ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) señaló a Bichos de Campo que los tambos de mayor escala vienen ganando participación dentro de la producción.
Los últimos datos del organismo muestran que algo más de 600 tambos que superan los 10.000 litros diarios ya aportan alrededor de un tercio de toda la leche argentina.
Ese proceso viene acompañado por cambios en los sistemas productivos, con mayor atención sobre la alimentación, el confort de los animales, los patios de comida y una mayor precisión en las dietas.
Pero Giraudo marcó que no todos los productores tienen las mismas posibilidades de subirse a ese proceso. Puso especialmente la mirada sobre aquellos tambos que tienen conocimientos y experiencia, pero encuentran dificultades para financiar las inversiones necesarias.
Mencionó, entre los casos que encuentran mayores dificultades para dar ese salto, tambos de 3.000, 4.000 o 5.000 litros diarios, algunos sin sucesión familiar y otros sin financiamiento para comprar un mixer, construir un patio de comidas o incorporar equipos destinados al bienestar animal.
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“El sector ya mostró claramente que tiene resiliencia, que tiene conocimiento, profesionales muy buenos y productores que saben lo que tienen que hacer”, señaló. A su entender, el paso siguiente es generar condiciones para que puedan hacerlo: infraestructura, financiamiento y menor presión impositiva estuvieron entre las herramientas que enumeró.
“Hay que darle las herramientas a nuestra gente para que crezca”, resumió.




