La historia de Nicolás Cavigliasso con la ganadería tiene raíces familiares. Nacido en el sur de Córdoba y con apenas 34 años, hoy trabaja junto a su padre en una empresa que combina agricultura, producción de maní y ganadería.
Pero su vínculo con las vacas viene de antes: su abuelo había tenido una cabaña Shorthorn desde 1968, aunque el avance de la agricultura en Córdoba terminó desplazando a la actividad ganadera y obligó a liquidarla. Entre 2007 y 2008, la familia volvió a apostar por las vacas, esta vez con Angus, y comenzó a construir lo que hoy es la cabaña Viejo Zorzal.
“Siempre me apasionaron las vacas”, contó Nicolás en charla con Bichos de Campo. Junto a su padre decidió profesionalizar el trabajo ganadero y profundizar la selección genética.
Viejo Zorzal trabaja con Angus negro y colorado, aunque Nicolás reconoce una particular preferencia por el segundo. La cabaña busca incorporar genética negra para abrir sangre dentro de los Angus colorados y apunta a animales adaptados a las condiciones de San Luis.
“Buscamos un biotipo, un animal un poco más moderado, obviamente que tenga buena costilla, bien profundo, que tenga buenas patas para poder caminar en los campos grandes que tenemos acá en la zona”, explicó.
La adaptación es una cuestión central. Los campos de Villa Mercedes y sus alrededores son duros, con inviernos fríos y secos, lluvias variables y suelos arenosos que obligan a manejar cuidadosamente la carga. Por eso la recría de los futuros reproductores se hace mayormente a campo: “Los toros tienen que ir a laburar, tienen que ir a preñar vacas”, señaló Cavigliasso. El objetivo es que los animales que compran los clientes funcionen realmente en condiciones pastoriles.
La cabaña también utiliza genómica y DEPs para buscar animales de bajo mantenimiento, moderados y con buen crecimiento. Todos los toros salen con calidad seminal evaluada y bajo una premisa sencilla: “Si el toro no me gusta o no me lo dejaría para mí, directamente se capa en el destete y se vende como gordo”.
Ese trabajo se reflejó en el séptimo remate de Viejo Zorzal, realizado en las instalaciones de la cabaña en Villa Mercedes y subastado por Alfredo S. Mondino. Se ofrecieron 50 toros: nueve Angus Puros de Pedigree (PP), que promediaron 19,3 millones de pesos, y 40 Puros Controlados (PC), con un promedio de 8,1 millones de pesos. También se vendieron 200 hembras, entre PP, PC y rodeo general, con una demanda que Nicolás destacó especialmente porque significó el regreso de muchos clientes que ya habían probado la genética de la cabaña.
En el caso de los puros controlados, ubicó el promedio en unos 8.000 dólares y lo comparó con el equivalente a unos 1.800 kilos de novillo, una referencia que mostró la firmeza alcanzada por los reproductores.
La estructura ganadera es amplia. La empresa cuenta con un rodeo general de unas 1.200 madres, unas 350 madres Angus puras controladas destinadas a producir reproductores y un establecimiento donde se concentra la cabaña y el trabajo con embriones. También realizan cría, recría, venta de invernada y, según el año, terminación a corral.
La recría aprovecha además la integración con la empresa familiar de maní. La cáscara de maní se utiliza como fuente de fibra y, junto con expeller de maní, maíz y núcleo, elaboran su propio alimento peleteado. La dieta busca aportar proteína sin excederse en energía para desarrollar estructura sin engrasar demasiado los animales.

Este año, con una buena disponibilidad de forraje, están recriando terneros sobre rastrojos de maíz con centeno para llevarlos a 280, 300 o hasta 320 kilos. La preñez del rodeo ronda el 90% y el objetivo de los Cavigliasso es seguir creciendo: pretenden llevar las 1.200 madres actuales a unas 1.800 en dos años, siempre condicionados por la disponibilidad de forraje.
“La idea es que el crecimiento del número de madres vaya de la mano del forraje”, explicó. Y resumió el espíritu que mueve al proyecto: “Somos apasionados de la ganadería, realmente dedicamos mucho tiempo con los veterinarios, con los asesores genéticos, todo para mejorar un poco esa línea”. La apuesta, asegura, es seguir creciendo y ofrecer una genética Angus que funcione en los campos difíciles de San Luis.





