Sembrar trigo y cosecharlo varias campañas seguidas; lograr que el maíz tenga la vida útil de una aromática; o darle una segunda vuelta a la soja o el arroz. Son desarrollos futuristas, pero no propios de películas de ciencia ficción, sino del ingenio y la biotecnología argentina.
La búsqueda de convertir cultivos anuales -como lo son la mayor parte de los agropecuarios- en perennes, con la posibilidad latente de cosechar más de una vez con una única siembra, es lo que le ha valido el máximo reconocimiento a la startup santafesina Infira y una de sus fundadoras, Renata Reinheimer, en Naciones Unidas este año. El galardón genera entusiasmo en el sector científico, donde ya hablan de la posibilidad de hacer una “revolución verde perenne” y cambiar radicalmente la lógica de producción.
La edición 2026 de los WIPO Awards 2026, un prestigioso certamen de la ONU que reconoce la propiedad intelectual, distinguió la idea que llevaron a cabo las investigadoras Renata Reinheimer, Cecilia Arolfo y María Victoria Nagel desde 2020. A Reinheimer, incluso, se la eligió como “Mejor emprendedora 2026”.
Con una variedad de arroz registrada, capaz de resistir al menos dos ciclos con una misma semilla, y planes para escalar hacia alfalfa, soja, caña de azúcar y maíz, la firma santafesina Infira ha demostrado que el anhelo de convertir cultivos comerciales anuales en perennes, con capacidad de rebrote después de la cosecha, es posible.
Desde el Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos (Cadia) retoman esa propuesta y, tras el galardon otorgado en Suiza, hablan de la posibilidad concreta de llevar adelante una “revolución verde perenne” que reemplace a la agricultura anual tradicional.

Se estima que 7 de cada 10 hectáreas productivas se encuentran cultivadas con especies anuales, es decir, que tienen un ciclo de vida específico y cumplen su función sólo durante una temporada. Siempre se asoció a los cultivos de soja, maíz, trigo con esas características, pero la biotecnología está logrando modificarlas genéticamente para que, sin perder sus características principales, se conviertan en cultivos perennes.
La idea no se basa únicamente en un ahorro económico -derivado de una menor aplicación de insumos y de horas de trabajo en el lote- sino también, y fundamentalmente, de lo que significa en términos de impacto ambiental. Desde Cadia señalan que puede tratarse de una auténtica “revolución” porque los cultivos perennes muestran luces verdes en varios aspectos clave.
En primer lugar, permiten un “mayor aprovechamiento de los recursos” ya que, al tener temporadas más largas, desarrollan un sistema radicular más extenso que protege el suelo de la erosión y es más eficiente para capturar nutrientes y agua. Además, extienden la vida de las plantas, incrementan la producción de biomasa aérea y de semilla, y le dan mayor resistencia al estrés biótico y abiótico. Como ayudan a ahorrar en aplicaciones, insumos y labores, también reducen el impacto en los suelos y contribuyen a una mejor huella de carbono, explicaron.

El desarrollo argentino se inscribe en una serie de trabajos que avanzan en la misma dirección, y que permiten empezar a pensar con cierta certeza que las próximas décadas los cultivos anuales tendrán competencia firme.
Detrás de ello están otras prestigiosas instituciones, como el estadounidense The Land Institute en Salinas, que ha comenzado a desarrollar variedades de trigo perenne. “Para el año 2050, una docena o más de cultivos de cereales perennes crecerán en las tierras agrícolas del mundo, incluidos cereales, legumbres y oleaginosas adaptados regionalmente”, señalan desde esos laboratorios.
“El futuro es un continúo avance en el sentido de mayor conocimiento y mejor aplicación de los recursos tecnológicos, para encontrar un equilibrio entre la productividad y la regeneración del suelo. Una agricultura de precisión con base biotecnológica”, agregan desde Cadia, que consideran todas estas señales suficientes de que la “revolución verde perenne” está en marcha.






Honestamente…pero MUY HONESTAMENTE las personas en algún momento de su patética, pobre e insignificante: ¡VIDA!…se creen hasta se piensan semidioses. Y aparece esta tales: Renata Reinheimer, Cecilia Arolfo y María Victoria Nagel. Estas mujeres lo que menos tienen son tierra debajo de sus uñas. Una planta de trigo, una planta de perejíl, una manzana o una naranja…son estivales. Luego se protegen, como el trigo que muere o el perejil. O la manzanay la naranja…que sólo queda la planta. Pero la FRUTA DESAPARECE. Porque precisamente la planta. Tiene un pico de producción…y un descanso. ¿Y entonces?…bien. DOS COSAS ESTAS “CHICAS” no tuvieron en cuenta a la hora de ser “GALARDONADAS”…por nada menos un pais(Suiza)…que sigue usando el arado. ¡Sí usan el arado!…o sea de cuidar el suelo. Ni hablar. Entoncessssss…las ideólogas de este pseudo cuento chino no razonaron y menos le importó que se enfrentarían a tiburones muy, pero muy carniceros que son: los mercados y la producción tercerizada. O sea…Vos le das y le das fertilizante a una planta que ya cumplió su función: una, dos…y a la tercera tu rinde se desapareció. (¡¡Claro “mentes brillantes”…a fuerza de químicos…”por arriba y por abajo” se puede lograr producción. Pero…no se puede recuperar el ciclo de producción y muerte una planta de cereal. Pero si la “cosa” se ponía “fea”…falta lo peor. Los Mercados…a menor ride, el cereal no solo se entrega a cuenta gotas, sino que cae su calidad…¿¿¿¿¿Son conciente de estos FALLOS programados por la vida “útil” de una planta de cereal????…NNNNNNoooo les importó estas semidiosas, ir a buscar sus trofeito…reunirse con las chicas…conversar de sueños perdidos, abordar el avión…y regresar a casa. (¡¡Qué gente despreciable realmente!!)….