Las estadísticas del Senasa dan cuenta del proceso de retención de hacienda que se está dando, según algunos analistas, desde fines del año pasado y que se acentuó en este, lo que redujo la oferta de ganado para la faena.
Esa menor disponibilidad de ganado y exportadores vendiendo más carne al extranjero disminuyeron la oferta para el mercado interno y, por eso, en el primer semestre el consumo doméstico se redujo 10%.
La retención de ganado, y especialmente de vientres, se expresa en dos indicadores: la caída en la venta de terneras desde los campos de cría y la menor faena, sobre todo de vacas y vaquillonas jóvenes que quedaron preñadas en mayor porcentaje este año.
La zafra de terneros entró en su tramo final y las estadísticas oficiales dan cuenta del proceso en que está la ganadería, especialmente la de cría. Entre enero y julio, los criadores se desprendieron de 6,5 millones de terneros. Eso significa una caída del 22% con relación al mismo período del año pasado, cuando las ventas sumaron 8,3 millones.
Pero si se discrimina entre machos y hembras, resulta que la salida de terneros se redujo a casi 4 millones, lo que indica una caída de 20%. Mientras tanto, la comercialización de terneras se achicó a 2,5 millones, lo que da cuenta de una reducción del 25%.
Esa mayor caída en la venta de terneras es un claro indicador de una mayor intención en hacer la primera retención en los campos de cría, que siempre es con la propia producción. El dato es consecuente con las opiniones de los consignatarios, que dan cuenta de una menor oferta de terneras en los remates de invernada desde el inicio de la zafra.
Otra cuestión que da cuenta de la retención es la menor venta de vacas y vaquillonas para la faena. Según los datos de la Secretaría de Agricultura, sumando los totales de ambas categorías, se mandaron a los frigoríficos 3,3 millones de vientres en los primeros siete meses del año. La caída fue del 11%.
Pero cuando se toma en consideración solamente lo que pasó en las vacas, se observa que las de 8 dientes, que son las que se encuentran en su plenitud física y reproductiva, tuvieron una merma en la faena de 17%, mientras que el resto de las categorías redujeron su faena en 3%.
Los datos de la faena de vacas son consecuentes con las versiones de productores y asesores ganaderos que vienen destacando la muy buena preñez que se logró este año gracias a la ayuda del clima, la mayor producción de forraje y las mejoras en manejo, genética y sanidad de los rodeos de cría.
El tercer dato que indica que la retención está afianzada es el buen valor de los vientres. Vaquillonas preñadas y vacas nuevas preñadas se negocian entre 2,5 y 3 millones de pesos, dependiendo del precio, plazo y calidad de la hacienda.
En dólares, se está pagando, por vientres generales, sin genética, hasta 2.000 dólares la pieza, cuando históricamente se consideró que, por encima de los 500 dólares, la vaca tenía ya un buen precio.




