A 3 meses de su entrada en vigencia, y con muchos de sus puntos aún por definirse, se siguen analizando los alcances e implicancias que engloba el gran acuerdo firmado entre la Unión Europeo y el Mercosur. Un compromiso que establece condiciones y límites regulatorios pero también oportunidades arancelarias para los países del Cono Sur.
En ese sentido, en lo que se presenta como un contexto geopolítico complejo, desde el bloque europeo insisten sobre las múltiples ventajas que ofrece el compromiso asumido, y muestran sus puertas abiertas para sentarse a discutir las inquietudes que hace saber el sector agropecuario en la voz de sus dirigentes.
Eso sí, aclarando oportunamente que no cederán sobre temas clave.

“Si hay un país, dentro de los cuatro del Mercosur, que ha hecho la tarea, es Argentina. Lo han hecho con ejercicios de trazabilidad y de sostenibilidad, y me gustaría que se replicara a otros países”, señaló la jefa de la Sección Economía y Comercio de la Delegación de la UE en Argentina, Inmaculada Montero Luque, en un panel dedicado al tema dentro del Congreso Aapresid.
En ese sentido, Luque defendió las exigencias ambientales y de trazabilidad impuestas por el bloque europeo y aseguró que, aunque “está en los sectores el poder adaptarse a ellas”, desde el otro lado del Atlántico ofrecen “un proceso de acompañamiento y un socio en la misma mesa de diálogo”.
No obstante, y ante las “resistencias” percibidas en estas latitudes, Luque aclaró que los requisitos sanitarios no cambiarán. “Eso no lo vamos a negociar, son imprescindibles para la Unión Europea. Pero no son una barrera comercial, son para defender a nuestro consumidor”, afirmó, en un intento de transmitir a los países del Mercosur por qué les “convendría” hacerlo.
“Una vez que te adaptas a los estándares europeos te adaptas a muchos países del mundo”, aseguró.
Las declaraciones de Luque responden a lo que, también allí en Rosario, habían expresado funcionarios del sector. Lo hizo, primeramente, el secretario de Agricultura Sergio Iraeta, quien en el discurso durante la apertura del evento hizo mención a las oportunidades de los acuerdos globales, pero también advirtió que no darán fácilmente el brazo a torcer.
“No vamos a ceder a las existencias ambientales, sanitarias o técnicas para que sean utilizadas como nuevas formas de proteccionismo”, afirmó, antes de recibir un fuerte aplauso del público.
Lo propio hizo Fernando Brun, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, quien también defendió esa posición en un panel en el que disertó. “No nos podemos conformar con tomar las reglas que otros, con intereses diferentes a los nuestros, ponen sobre la mesa. Tenemos que ser parte de los procesos donde se definen las reglas del comercio internacional”, apuntó.
“El comercio es político, nosotros tenemos que tener una presencia agresiva en foros internacionales, en donde nada se da por sentado. Tenemos que participar, asumir una nueva narrativa y defender inteligentemente todas las transformaciones que están ocurriendo en la agricultura argentina”, lo secundó el consultor Manuel Otero.

“Somos un continente abierto a la negociación. Somos herederos de los fenicios y tenemos bastante experiencia en negociar acuerdos comerciales y en implementarlos”, afirmó por su parte la representante de la UE, quien se encargó de describir por qué el compromiso asumido luego de 25 años de negociaciones es clave para el agro local.
“Para ustedes es el primer gran acuerdo comercial con un bloque muy grande, y eso significa un enorme desafío. Argentina y los países del Mercosur van a pasar de ser proveedores importantes a ser un socio privilegiado para nosotros”, agregó.
Lo propio hizo el subsecretario de Mercados Agropecuarios y Negociaciones Internacionales, Agustín Tejeda, quien la secundó en el panel. Es el principal acuerdo que ha firmado la Argentina después del acuerdo de Mercosur, y comienza a nivelar las condiciones que tienen nuestros exportadores en los principales mercados del mundo”, aseguró Tejeda, que lo calificó como un “cambio de época” para el país.
“Argentina ha estado fuera de las negociaciones internacionales por décadas, mientras nuestros principales competidores han negociado acuerdos con los principales mercados del mundo. Este acuerdo es el primero de una agenda muy ambiciosa de apertura del mercado internacional”, destacó.
Además de las exigencias ambientales, muy defendidas desde el viejo continente, el acuerdo también contiene un importante capítulo dedicado a los derechos de exportación, ya que contempla una reducción paulatina de cara a las próximas campañas. Y es un dato que desde la UE se atribuyen como beneficio propio.
“Nosotros fuimos parte de un proceso transformador en Argentina, un proceso comprometido en el acuerdo y eso ha de suceder en máximo 3 años de su aplicación”, señaló Luque, quien igualmente dejó la pelota en terreno local, desde donde vienen asegurando que las próximas rebajas de retenciones -por fuera del esquema ya definido por Milei en mayo– estará supeditado al equilibrio fiscal.
“La voluntad es eliminarlos cuando el gobierno argentino estime que está en condiciones de hacerlo”, aseguró Luque.




