El estancamiento del sector sojero argentino –producto de una elevada presión impositiva– contrasta cada vez más con el impulsdo que está tomando la producción de hidrocarburos.
En el primer semestre de 2026 la balanza comercial de los principales productos derivados de la soja registró un superávit de 6706 millones de dólares, una cifra 2,1% inferior a la registrada en el mismo período del año anterior.
Las exportaciones en el período alcanzaron 8844 millones de dólares, lo que representó un incremento interanual de 5,1%, explicado exclusivamente por el aumento de los precios, ya que las cantidades permanecieron sin variación, según datos informados por el Indec.
Mientras que las exportaciones de porotos de soja experimentaron una suba interanual del 8,0% en volumen en enero-junio de este año, las de aceite y harina de soja cayeron 5,7% y 2,4% respectivamente.
Por su parte, las importaciones de poroto de soja totalizaron 2138 millones de dólares, lo que representó un incremento interanual del 28,7% en volumen y del 36,6% en divisas. Sin el aporte de la soja importada de Paraguay, el volumen exportado de harina y aceite de soja habría registrado una caída dramática.
En tanto, en el primer semestre del año, la balanza comercial del sector energético registró un saldo positivo de 5076 millones. En el mismo período de 2025, se había registrado un superávit de 3139 millones, lo que representa un aumento del 61%.
Las exportaciones mostraron un incremento de 42,5% debido, fundamentalmente, a una suba de 47,7% en los despachos de petróleo extraído de los yacimientos no convencionales.
En cuanto a las importaciones, tuvieron un crecimiento de apenas 1,9%, el cual se explica mayormente por las compras de energía eléctrica y gas natural, ya que las importaciones de gasoil y nafta cayeron de manera significativa gracias al incremento del corte de bioetanol y biodiésel promovido por el gobierno nacional.
Es decir: el agro, a través de los biocombustibles, contribuyó a mejorar la balanza comercial del sector energético, que habría incurrido en quebrantos económicos al tener que importar grandes cantidades de combustibles fósiles en la coyuntura global presente luego de los ataques lanzados por EE.UU. e Israel contra Irán.






