Mientras los argentinos se encaminan a superar este año el consumo récord de 400 huevos por habitante, en la industria avícola saben que el próximo desafío está lejos de las góndolas locales. Para evitar una sobreoferta que deprima los precios y ponga en riesgo la rentabilidad, el sector apuesta a desarrollar con fuerza las exportaciones.
“Esa es la única solución para un país con poca población y alejado del mundo. Si queremos crecer de manera sustentable y saludable tenemos que mirar la exportación como la salida”, aseguró Santiago Perea, directivo de Ovoprot International SA, una de las principales empresas elaboradoras de ovoproductos del país.

La firma procesa más de 1,5 millones de huevos por día y mantiene un equilibrio entre ambos destinos comerciales: aproximadamente el 50% de su producción se vende en el mercado interno y el otro 50% se exporta, principalmente en forma de huevo en polvo.
Para Perea, el mercado doméstico ya hizo un recorrido extraordinario gracias al trabajo de promoción realizado durante años por el sector.
“Desde la cámara se hizo un trabajo enorme para incentivar el consumo. Pasamos de alrededor de 200 huevos por persona a más de 400 este año. El crecimiento fue muy importante, pero es difícil seguir creciendo a las mismas tasas. No queda otra solución que exportar”, explicó.
El empresario advirtió que seguir incrementando la producción sin ampliar los mercados tendría consecuencias económicas para toda la cadena.
“El crecimiento desmedido y el desborde del mercado llevan al deterioro de los precios. Eso nos hace transitar una situación de falta de rentabilidad y se genera un círculo vicioso donde ya no se crece más, se mantienen menos empresas y se frena la inversión”, sostuvo.
Actualmente la Argentina cuenta con más de 60 millones de gallinas ponedoras, produce cerca de 60 millones de huevos diarios y apenas alrededor del 5% de esa producción tiene destino exportador. Para Perea, existe un enorme margen para expandir esa participación.
“El mundo demanda lo que producimos. Lo que hay que hacer es salir, agarrar las valijas y recorrer el mundo para exportar más”, resumió el empresario, que produce tanto huevo seco como líquido.

En ese camino, la industria trabaja en la conformación de un consorcio exportador para potenciar la presencia argentina en nuevos destinos y consolidar los ya abiertos.
Hoy los principales mercados son la Unión Europea, Japón y diversos países de Latinoamérica, aunque el empresario considera que todavía quedan importantes oportunidades en Asia y África.
Justamente Ovoprot fue una de las protagonistas del reciente aprovechamiento del cupo otorgado por el acuerdo Mercosur-Unión Europea. La empresa participó del envío de las 333 toneladas correspondientes al contingente asignado a la Argentina.
Según explicó Perea, actualmente el huevo en polvo argentino paga un arancel cercano a 1,30 dólares por kilogramo para ingresar al mercado europeo, sobre un producto cuyo valor ronda entre 8 y 9 dólares por kilo. La reducción de ese costo mejoraría significativamente la competitividad del negocio.
“Europa es un mercado muy interesante y, si el acuerdo entra plenamente en vigencia, debería redundar en un aumento del volumen exportado”, afirmó.
Más allá de ese destino, el empresario ve un gran potencial en África y Asia.
“El huevo es la proteína animal más económica del mundo. Mientras siga creciendo la población y el consumo de alimentos, somos la proteína de entrada para millones de personas”, indicó.
Ovoprot nació con un perfil claramente exportador. En algunos momentos llegó a colocar el 90% de su producción en el exterior, aunque los permanentes cambios de reglas de juego en la Argentina llevaron a la empresa a equilibrar sus ventas entre el mercado local y el internacional.
La compañía comercializa ovoproductos tanto en el mercado interno como en el externo, principalmente huevo en polvo y huevo líquido pasteurizado, aunque las exportaciones se concentran casi exclusivamente en el producto deshidratado. “No tiene mucho sentido exportar huevo líquido porque estaríamos transportando agua”, graficó.
Respecto del futuro, Perea sostuvo que Argentina todavía debe mejorar su competitividad. “Tenemos que seguir bajando el costo argentino y los impuestos distorsivos. Si esa senda continúa, deberíamos ser uno de los países con menores costos de producción del mundo”, aseguró.
En paralelo, Ovoprot continúa invirtiendo para sostener su presencia internacional. “Estamos renovando maquinaria permanentemente y avanzando hacia producciones especiales. En exportación, si uno no se actualiza, se cae del mundo”, concluyó.




