Hace algunas semanas se confirmaba el desembarco de capitales mexicanos en la industria láctea argentina, luego de la compra de dos pequeñas empresas, Lácteos Karina en Santa Fe, y Lácteos Aurora en Buenos Aires.
En un año de muchos cambios para el sector, Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM) no sólo se queda con ese primer movimiento comercial, sino que ahora aborda también la compra de San Ignacio, la fabricante de un producto estrella, La calidad de su dulce de leche está probada en el mercado argentino, pero también en la exportación.
El acercamiento de San Ignacio con MIYM persigue la intención de ampliar la capacidad productiva y abrir más mercados internacionales. Por eso es que se avanza en el criterio de integración para el mercado interno, pero sobre todo para explorar la conexión con México.
San Ignacio nació en Rosario en 1939 de la mano de Ignacio Rodríguez Soto, quien comenzó elaborando dulce de leche artesanal. En 1978 hizo su primera exportación de dulce de leche a Alemania y desde entonces se ha convertido en uno de los grandes referentes para esa especialidad láctea. Años más tarde también adquirió una planta en Hipatia, que se dedica exclusivamente a la producción de quesos.
Son tiempos donde las inversiones extranjeras en el sector lechero han cobrado una relevancia histórica. Casos concretos son el crecimiento del Grupo Gloria de Perú, con la compra del 80% de Saputo Argentina. También, con capitales cripto, la inversión de Theter en Adecoagro. Otro ejemplo es el crecimiento de Danone dentro de la sociedad con Arcor para hacerse de la totalidad de Mastellone Hnos..
En este contexto, la llegada de capitales mexicanos se presenta como un movimiento capaz de dinamizar la producción láctea argentina y de posicionar al país en un escenario de mayor competitividad internacional.




