Para un productor maderero o para quienes se dedican a la conservación de los bosques nativos, contar con información precisa y propia de su territorio constituye un valor de gran importancia. Sabemos que los árboles crecen en primavera, pero ¿en qué meses del año sucede?, ¿qué factor los activa?, ¿en un ambiente natural prefieren más o menos humedad?, ¿el cambio climático afecta nuestros bosques?, ¿de qué manera?
Estos son sólo algunos de los interrogantes sobre los que se van obteniendo mayores precisiones que puedan ayudar a los productores forestales a mejorar la sostenibilidad de su proyecto y, a los conservacionistas, a optimizar los planes de las áreas protegidas.
La bióloga Eugenia Marcotti, al regreso de un recorrido por la estación de monitoreo en la zona de Tilquiza, en la provincia de Jujuy, contó a Bichos de Campo que “llegamos cansados pero contentos”. Y completó: “En el año 2024, se instaló, en la Reserva Natural Aldea Luna, la primera estación de monitoreo de nogal criollo (Juglans australis), para comprender la dinámica del crecimiento de esta especie nativa a diferentes escalas de tiempo”.

El monitoreo de bosques nativos, a distintas escalas temporales, es un enfoque innovador para comprender los impactos del cambio climático. “Entendemos”, explica Marcotti, “que las prácticas forestales tradicionales están siendo desafiadas por la emergencia climática registrada en las últimas décadas, entre ellas, el aumento en la frecuencia de eventos extremos, como las sequías. En este contexto, es importante obtener información que permita evaluar la resiliencia de los bosques a las condiciones ambientales actuales, y adoptar una silvicultura climáticamente inteligente, para la gestión sostenible de esos ecosistemas, su conservación y permanencia”.
Y prosigue diciendo que “la silvicultura climáticamente inteligente es posible recopilando información fidedigna y se requiere paciencia y mucho trabajo, no sólo de campo, sino también de gabinete. Hay que cruzar diferentes datos relacionados con los árboles y su ambiente, utilizando dendrómetros de alta precisión, anillos de crecimiento, registros de precipitación y de temperatura del aire y del suelo. Es importante registrar el estado de salud de los individuos monitoreados y conocer la historia de los sitios, si presentaron extracción o algún tipo de manejo, por ejemplo”.

Eugenia Marcotti es Investigadora Asistente de Conicet y, junto a otros dos investigadores, Francisco Córdoba y Alejandro Schaaf, se encarga de la estación de monitoreo en Jujuy.
Apoyada en datos de otros investigadores, Eugenia señala que “los bosques representan casi el 90% de la biomasa terrestre en forma de carbono y sustentan el 80% de la biodiversidad del planeta. Estos ecosistemas, desempeñan un papel esencial en la regulación de diferentes ciclos indispensables para la vida, como el del agua, el carbono, la energía y los nutrientes”.
Además, señala con notoria pasión en sus palabras, que “los bosques proporcionan recursos madereros y energéticos, valiosos para la sociedad y servicios ecosistémicos de incalculable valor al mejorar la calidad del agua, del aire y de los alimentos. Asimismo, son centrales en diferentes actividades recreativas y turísticas. Todas estas bonanzas de los bosques se pueden encontrar vulneradas frente a distintos elementos del cambio global, entre ellos el calentamiento de la tierra”, alerta Eugenia.

Entonces, para comprender la dinámica de los bosques y conocer cómo será su crecimiento en relación con los cambios climáticos esperados para el siglo XXI “se conformó la Red Bosque-Clima, que propone el monitoreo a largo plazo (años a décadas), combinando mediciones a intervalos relativamente frecuentes de ciertos atributos de los árboles”.
El trabajo de la RED está organizado en cuatro áreas geográficas, donde se ubican 26 estaciones activas: Noroeste, Noreste, Centro y Patagonia, similares a la de Tilquiza, en Jujuy. Hay grupos responsables y colaboraciones de investigadores, profesores y estudiantes.
En el año 2023, se presentó la propuesta de conformar esta red de monitoreo logrando financiamiento estatal. La dirección general del proyecto está a cargo de Ricardo Villalba y Ana Srur, ambos investigadores del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), en Mendoza.

Desde ese año, “la Red Bosque.Clima reúne dos grandes iniciativas nacionales orientadas a documentar la dinámica de los bosques nativos argentinos en diferentes escalas temporales. Una es la Red Argentina de Parcelas Permanentes (RAPP) y la otra es la Red Argentina de Dendrómetros de Alta Resolución (RADAR), que operaban individualmente desde hace unos años”, contextualiza la investigadora.
Eugenia menciona que “la Red representa el esfuerzo enorme de numerosos grupos de investigación distribuidos en diferentes partes del país, que entienden la función vital de los bosques para sustentar las condiciones de vida de múltiples especies, entre ellas, la humana”.

En su segundo informe de avance, la Red presentó su página oficial donde se puede encontrar toda la información relacionada al monitoreo de los diferentes bosques y las estaciones instaladas en muchas provincias de Argentina. Además, de informar sobre las actividades relacionadas al proyecto.
“Gracias al apoyo de la Fundación Willians se ha sumado financiamiento al proyecto”, señala Marcotti, ya que “en las condiciones actuales que atraviesa la Argentina, es difícil sostener los proyectos de investigación”. Aun así, “la Red continúa creciendo y este año se instalará la segunda estación en Jujuy, para monitorear Cebil (Anadenanthera colubrina) y Petiribí (Cordia trichotoma)”, comenta Marcotti.
Finalmente, Marcotti destaca que “valorar y fortalecer estos espacios de construcción científica y cooperación federal representa no sólo una enorme inversión en el presente, sino también una apuesta estratégica para el futuro”.




