Los esfuerzos de gobierno de India para autoabastecerse de productos agroindustriales volvieron a mostrar una falla sistémica con un aumento considerable del precio de la harina de soja que pone en riesgo la producción de proteínas animales.
En la India, donde no está habilitada la soja modificada genéticamente, los “premios” ofrecidos por la harina de soja sin transgénicos hacen irresistible la exportación de ese producto hacia Europa y EE.UU.
Pero, tal como sucedió en 2021/22, en las últimas semanas ese fenómeno encareció por demás el valor interno de ese insumo crítico, al punto tal que los representantes del sector avícola avisaron que, si los costos no se acomodan, no tendrán otra alternativa que recortar la producción en torno a un 25%.
Los productores avícolas, lecheros y acuícolas indios, como ya habían hecho en 2021, están solicitando al gobierno nacional que autorice el ingreso de harina de soja elaborada con granos modificados para reducir el precio del insumo. Por el momento, las autoridades no se expidieron al respecto.
En 2021 el gobierno de India, ante un faltante de harina de soja que comprometió la seguridad alimentaria, debió crear un cupo de importación de 1,20 millones de toneladas de harina de soja libre de aranceles, lo que permitió abastecerse de ese producto proveniente de EE.UU., Argentina y Brasil.
El cupo fue renovado en el primer semestre de 2022 por otras 550.000 toneladas, el cual fue completado a fines de ese año. Con el restablecimiento de las existencias internas de harina de soja, el gobierno dio por finalizado el episodio que ahora vuelve a repetirse como un “déjà vu”.
Al contar con una población eminentemente rural, el gobierno de India pretende mantener al sector agropecuario local alejando de los avances tecnológicos occidentales con el propósito de no alterar el orden social. Pero esa estrategia colisiona con la seguridad alimentaria de la nación más poblada del mundo.
El pasado 20 de mayo la entidad que agrupa a la industria aceitera del país (Solvent Extractors’ Association of India) publicó una carta destinada al gobierno que expresa que “las presiones sobre la oferta mundial derivadas de El Niño, los mandatos de biodiésel del sudeste asiático y las continuas tensiones en Oriente Medio están elevando los precios de las materias primas y los fletes a nivel mundial”.
“Dado que la India importa el 60 % de sus necesidades de aceite comestible, incluso las fluctuaciones moderadas de los precios mundiales se traducen en salidas masivas de divisas.
Sin embargo, las medidas a corto plazo por sí solas no bastan. La resiliencia a largo plazo de la India depende de la expansión de la producción nacional de semillas oleaginosas, la adopción de prácticas agrícolas modernas y el fomento de hábitos de consumo más conscientes”, añadió.







Para boludos no se estudia…