La llegada del grupo español Vall Companys a Cabaña Argentina es una de las señales más fuertes de confianza en el futuro de la producción porcina local.
La compañía argentina vendió a la española, líder en el negocio del cerdo y las aves, el 30% de las acciones de todo su negocio porcino con un objetivo claro: sumar capital y, sobre todo, conocimiento, para desarrollar mercados internacionales y convertir al país en un jugador relevante en la exportación de carne de cerdo.
“Vall Companys produce 600.000 toneladas de carne de cerdo por año. Argentina produce 800.000 toneladas, así que es casi como una Argentina entera”, explicó Daniel Fenoglio, CEO de Cabaña Argentina y presidente de la Federación Porcina Argentina.

Según el empresario, Europa atraviesa una etapa de fuertes restricciones para la expansión de las actividades ganaderas y porcinas, especialmente en España, lo que empuja a las grandes compañías a buscar oportunidades en otros países.
“Ven a Argentina y Brasil como los dos grandes países para producir cerdo. Tenemos agua, clima, granos, gente capacitada, índices productivos de los mejores del mundo y costos de producción muy competitivos”, destacó.
La inversión de la firma española se concretó mediante un aporte de capital equivalente al 30% de las acciones del negocio porcino de Cabaña Argentina, que incluye la producción de cerdos, la generación de energía eléctrica a partir de biogás obtenido de los efluentes, y el frigorífico recientemente construido por la empresa.
Pero Fenoglio aclaró que el dinero no era el principal objetivo de la asociación. “Nosotros queríamos un socio que nos dé conocimiento productivo, industrial y, sobre todo, conocimiento del mercado internacional. Hacia ahí vamos”, señaló.
La empresa ya exporta productos porcinos, aunque actualmente se trata de mercadería de bajo valor comercial en el mercado local, como cabezas, patas y manos. El desafío es avanzar hacia la exportación de carne.
“Hoy exportamos cabezas a unos 500 dólares la tonelada a países africanos. China está pagando más de 2.500 dólares por tonelada por esos mismos productos”, ejemplificó Fenoglio.
Sin embargo, el acceso a ese mercado sigue condicionado por una cuestión diplomática. Aunque China habilitó el ingreso de carne porcina argentina, todavía falta la firma de un protocolo específico para los denominados subproductos porcinos.
“El protocolo está negociado, discutido y listo para firmarse desde hace dos años. Solo falta que alguna autoridad argentina viaje a China y lo firme”, sostuvo el empresario.
La apertura de ese mercado podría modificar significativamente la ecuación económica del sector. “Si esos productos se venden mejor, mejora toda la integración de valor de la res porcina. Incluso permitiría bajar los precios de los cortes que se venden en el mercado doméstico”, aseguró.
Fenoglio remarcó además que el país tiene una asignatura pendiente en materia exportadora. “Argentina tiene que exportar cerdo. Lo va a hacer de la mano nuestra o de quien sea. Pero es un proceso que requiere aprendizaje comercial, conocer los mercados y entender qué cortes demanda cada destino”, indicó.
La alianza con Vall Companys apunta justamente a acelerar ese proceso. “Ellos son uno de los mayores exportadores de carne porcina de Europa. Tienen armado todo el recorrido comercial y conocen perfectamente los mercados”, afirmó.
Mientras tanto, el sector sigue apostando al crecimiento del mercado interno. De cara a la Semana de la Carne Porcina, que comenzará el 8 de junio, Fenoglio destacó que el consumo argentino pasó de niveles marginales a cerca de 20 kilos por habitante por año y que el objetivo es alcanzar los 30 kilos hacia 2032.
“Desde hace veinte años el sector viene creciendo independientemente de los gobiernos, los tipos de cambio o las situaciones económicas. Crecemos por inversiones y por mejoras permanentes de productividad”, explicó.
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Para el dirigente, el cerdo seguirá ganando espacio dentro del consumo total de carnes. “El pollo ya llegó a superar a la carne vacuna y el cerdo viene recorriendo un camino parecido. Es una carne accesible, fácil de cocinar, saludable y muy competitiva en precio”, afirmó.
Al mismo tiempo, señaló que existen inversiones en marcha en numerosos establecimientos productivos, aunque advirtió que persiste un problema estructural: el diferencial de IVA que obliga a comprar insumos al 21% y vender la producción al 10,5%.
Aun así, se mostró optimista respecto del futuro. “La intención de invertir está, el mercado está tirando y la exportación va a llegar. Argentina tiene todas las condiciones para transformarse en un gran exportador de carne porcina”, concluyó.





