El gobernador salteño Gustavo Saénz fue uno de los alfiles decisivos para “blindar” el DNU 70/2023 en Diputados, luego de que la oposición impulsara una sesión que, con ausencias determinantes, no pudo ser llevada a cabo. Detrás de la decisión del mandatario de no ayudar en el “poroteo” del quórum había una demanda específica y una promesa del gobierno: la ampliación de la concesión del Belgrano Cargas para dos ramales clave.
Lo cierto es que Salta fue francamente excluida del plan de obras contemplado en la privatización, ya que sus dos trazas más importantes -las que conectan la provincia con Chile y Bolivia- no fueron contempladas dentro de los compromisos obligatorios para el futuro operador. Temiendo que la demanda quede relegada por los próximos 50 años, Sáenz aprovechó el clima legislativo para cotizar su apoyo muy caro.
Ahora, llega el momento decisivo: el de la paga. Horas antes de la fallida sesión en Diputados, el ministerio de Economía prometió públicamente encargarse del pedido salteño, pero evitó dar definiciones. Se espera que esta semana haya reuniones decisivas y, mientras tanto, en la provincia agitan el avispero para saldar deudas.
El jueves pasado, Sáenz gestionó los “faltazos” decisivos para evitar el quórum opositor reduciendo al mínimo el costo político. De los tres diputados propios, dos se sentaron en sus sillas -Bernardo Biella y Pablo Outes-, ya que Yolanda Vega se ausentó por problemas de salud. Su influencia fue clave en el bloque Argentina Federal, donde evitó el apoyo del formoseño Gerardo González y del puntano Claudio Álvarez.
En política, favor con favor se paga. Y luego de asegurarse la continuidad del DNU 70/23 el gobierno sabe que hacia adelante cada gestión con sus “aliados” será supeditada al “toma y daca”. En el caso de Sáenz, la jugada estaba delimitada de antemano: el gobernador había subido el perfil insistiendo por la inclusión de las obras salteñas en la privatización del Belgrano Cargas, y el gobierno se había comprometido a hacer algo al respecto.
Lo hizo a través de la cartera que dirige Luis “Toto” Caputo, sin demasiadas precisiones y con un comunicado de último momento, en el que el salteño tuvo que confiar. Cumplida su parte, desde la legislatura provincial impulsan un reclamo conjunto.

Los pliegos publicados en agosto confirman que los ramales ferroviarios C14 y C15, que atraviesan a Salta y Jujuy, fueron incluidos entre el esquema de obras “optativas” para el futuro dueño del Belgrano Cargas. Eso implica que no contarán con el financiamiento parcial que otorga el Estado a través de su fideicomiso y que su ejecución estará supeditada a otras inversiones.
El ramal C-14 conecta con Chile y permite al NOA acceder al corredor bioceánico, porque accede al corredor internacional de Socompa y la red ferroviaria del país vecino. Es una traza que interesa mucho a la minería, que podría así conectar sus explotaciones de litio, oro y cobre con los puertos del Pacífico y ampliar sus destinos de exportación.
En el caso del ramal C-15, la conexión es entre Pichanal y Salvador Mazza, y por ende entre Argentina y Bolivia. Es otra de las vías que mira de cerca tanto la minería como la agroindustria, que en este último caso estima que podrían evitarse más de 17.000 viajes de camion al año si tan sólo el tren captara la mitad de los 1000 millones de toneladas de granos que allí se producen.
La cuestión de los costos logísticos está en el centro de la escena: reclaman que la llegada a los puertos del centro del país representa incrementos de hasta un 40% y temen que esas obras queden en el olvido por otros 50 años.
SALTA Y EL NORTE ARGENTINO NO PUEDEN SEGUIR ESPERANDO
Los ramales C-14 y C-15 del Belgrano Cargas no pueden quedar sujetos a la voluntad de unas pocas empresas. Las obras deben ser incluidas como obligatorias, y no como optativas, en los pliegos de licitación.
Hace más de un mes que vengo gestionando ante el Gobierno Nacional para revertir esta situación. No podemos seguir esperando otros 50 años por las obras ferroviarias que necesitamos para transportar nuestros productos, reducir los costos logísticos y mejorar la competitividad de nuestra producción.
La falta de inversión obligatoria en estos ramales profundiza el atraso, las desigualdades respecto del resto del país y la falta de oportunidades que históricamente afectan a las provincias del norte argentino. Hay que terminar de una vez por todas con la postergación del norte.
Es con infraestructura, transporte y tecnología como vamos a desarrollarnos, y no con más impuestos a la distancia.
Junto a los sectores productivos y empresariales de Salta, estamos unidos en este reclamo. Convoco también a los legisladores nacionales y a los representantes del Norte Grande a acompañarnos.
No se trata de intereses políticos ni partidarios. Lo que está en juego es el futuro de Salta, de los salteños y de todo el norte argentino.
El federalismo es progreso.
— Gustavo Sáenz (@GustavoSaenzOK) October 12, 2026
“Los ramales C-14 y C-15 del Belgrano Cargas no pueden quedar sujetos a la voluntad de unas pocas empresas. Las obras deben ser incluidas como obligatorias, y no como optativas, en los pliegos de licitación”, señaló el gobernador salteño en sus redes sociales la semana pasada, y aseguró contar con la banca de vastos sectores productivos y empresariales de Salta, unidos por ese reclamo.
Ciertamente, ese apoyo se vio en la última reunión convocada por la legislatura salteña, donde el pasado viernes impulsaron un reclamo conjunto para que Nación modifique la letra chica de la privatización de ese servicio. “No se olviden de Salta y Jujuy”, fue la consigna que resumió esa avanzada multisectorial.
“La licitación del Belgrano Cargas nos ha unido más que nunca a los salteños. Vengo hablando de esto hace un mes con todos los actores del Gobierno Nacional. Lamentablemente, aquellos que hicieron los pliegos se olvidaron de esta parte de Argentina y los pusieron como optativos”, había dicho Sáenz, que capitaliza esta afrenta al interior de su provincia con un llamado a la unidad política.

Con un comunicado atípico, que no fue difundido en sus medios oficiales, el gobierno nacional respondió al pedido del salteño y aseguró su apoyo legislativo sin demasiadas precisiones.
Respecto al ramal C14, que une al Norte Grande con el puerto de Antofagasta, en Chile, señaló que esta semana se reunirá con mineras y operadoras logísticas para “analizar medidas que optimicen la capacidad operativa con foco estratégico en la Puna salteña”.
Para el ramal C15, por su parte, se comprometió a encabezar “la búsqueda de fondos de inversión privados para la puesta en funcionamiento integral sin alterar el modelo de equilibrio fiscal nacional”.
Entre ambas vías, estiman desde el gobierno salteño, se necesitarían inversiones por más de 170 millones de dólares: 80 millones para rehabilitar el ramal que conecta con Chile, y 90 millones para reconstruir vías y puentes dañados en la traza que conecta con Bolivia.
Las reuniones, señalaron desde Nación, comenzarían esta semana, pero no hay precisiones de quiénes participarían ni de cuándo se llevarán a cabo. Además, en ningún momento el gobierno confirmó que hará lugar a incorporar esas obras dentro de los pliegos obligatorios, y todo indica que la vía alternativa podría incluir proyectos dentro del RIGI.
A sabiendas de que el apoyo en el Congreso gestionado días atrás podría haber salido demasiado caro, desde la legislatura provincial convocaron a legisladores nacionales y a gobiernos provinciales a comprometerse con el pedido de Salta. El planteo quedó expresado en la Resolución 1184, aprobada el pasado viernes.




