Miguel Campos, ex secretario nacional de Agricultura en los tiempos tumultuosos de la Argentina post crisis de 2001, aprendió dos cosas durante una breve gira a China que realizó en aquella gestión, en la que pudo visitar un enorme complejo dedicado enteramente a la investigación sobre el bambú. La primera cosa que descubrió es que ese cultivo, en sus cientos de variedades, tienen más de 4 mil usos industriales diferentes, y sirve para desde reparar suelos a construir enormes edificios. La segunda cosa que aprendió de los orientales, seguramente, fue a cultivas el arte de la paciencia.
Lo cierto es que Campos volvió de aquella gira enamorado del bambú y convencido de que la Argentina debía subirse a esa ola productiva novedosa. Por eso dio órdenes al INTA de poner manos a la obra y lanzó un programa oficial de promoción del bambú, que sus sucesores kirchneristas se ocuparon de discontinuar ni bien dejó su puesto en 2007. Como siempre en la Argentina, la política metió la cola y una política pública no tuvo la consecuencia necesaria como para ofrecer resultados a la sociedad.
El ex funcionario de Roberto Lavagna, de todos modos, no necesitó finalmente del Estado para cumplir con su sueño del bambú. Lejos de la política, durante años intentó producirlo y tentó a inversores de todos los tamaños en la conveniencia de apoyarlo. Su prédica siempre fue la misma: que el desarrollo de una cultura productiva del bambú podía servir para generar microrregiones productivas sustentables por todo el interior del país, que no dependieran de mendigar coparticipación a Buenos Aires.
Pues bien, han pasado veinte años.
Este miércoles, en Andresito, en el extremo fronterizo de Misiones, el ministro de Industria de esa provincia, Federico Fachinello, formó parte de una comitiva que recorrió una nueva planta industrial que encenderá sus motores a fines de junio y buscará abastecer al mercado interno con productos de bambú de alto valor, ofreciendo una alternativa económica complementaria para la agricultura familiar de la zona norte y promoviendo un modelo de desarrollo sustentable.
Se trata del proyecto liderado por Miguel Campos, del cual ya hemos contado bastante en Bichos de Campo. La noticia ahora es que la apertura es inminente.
“En Andresito estamos recorriendo una nueva inversión que está llegando a la provincia, que justamente viene a desarrollar una cadena de valor nueva a través del bambú, generando carbón activado, biochar y ácido piroleñoso, que son tres productos que tienen alto valor agregado, con un muy alto valor de mercado, muy buscado, y que va a permitir también diversificar a nuestros pequeños productores hacia un producto que también, en pocas hectáreas, tiene una alta rentabilidad. De esta manera, lo que se genera son nuevas oportunidades laborales para todos los misioneros, que es lo que necesitamos para nuestra provincia”, declaró luego el ministro Fachinello al Canal 12 de Misiones.

Campos, como coordinador del grupo inversor que finalmente compró su idea, contó en la ocasión al mismo medio: “Nuestro primer objetivo está en esta planta, que sea como un ejemplo de lo que se puede complementar con lo que se hace en la provincia. Comandante Andresito, que tiene su corazón fuerte en yerba, pero también puede complementarse con el bambú y todo lo que hemos aprendido ya de la yerba mate, utilizarlo también en lo que sería la hoja del bambú”, relató entusiasmado.

Para empezar, la meta comercial está fijada en abastecer con eficacia a las industrias del país que actualmente recurren al mercado internacional para adquirir carbón activado. Según el ex secretario de Agricultura, debido a las destacadas particularidades del suelo y el clima en Andresito y San Antonio es posible sostener un cultivo de bambú intensivo y continuo. De este modo, el bambú emerge como una opción financiera que complementa las actividades tradicionales de la región, tales como la yerba mate, el té o la explotación forestal.
Pero Campos aprendió que hay cientos de variedades de bambú adaptables a todas las regiones y los climas de la Argentina. Por eso seguramente lo veamos muy pronto mascullando otras iniciativas de este estilo.




