Los administradores de fondos agrícolas continuaron esta semana la fase de construcción de “apuestas alcistas” en contratos de maíz y soja del CME Group (“Chicago”), lo que contribuyó a potenciar los factores propios del mercado.
El martes pasado la posición neta especulativa en contratos futuros y opciones de maíz en el CME Group (“Chicago”) siguió creciendo para aumentar en un 55% con respecto a la situación presente el martes de la semana pasada. En lo que respecta a soja, la diferencia es del 105%, según lo que reflejan los datos publicados por la Commodity Futures Trading Commission.
Las posiciones netas surgen de la diferencia entre las posiciones compradas (“long”, que fijan un precio techo y por ende apuestan a un mercado alcista) y las posiciones vendidas (“short”, que fijan un precio piso y por lo tanto apuestan a un mercado bajista). Tales registros se difunden con algunos días de retraso para evitar que la información impacte en las cotizaciones de granos.
Factores estructurales e intrínsecos del mercado granario están conviviendo con variables de orden logístico que dependen de la evolución de conflictos bélicos y negociaciones políticas, lo que incorpora un grado de incertidumbre importante al sistema de formación de precios de los commodities agroindustriales.
El monitor de humedad en el perfil del suelo a una profundidad de un metro, desarrollado por la NASA y el USDA (Crop-CASMA), muestra una situación preocupante en el oeste de Iowa, Nebraska, Dakota del Sur y del Norte y el sudoeste de Minnesota.
La mala noticia es que agencia climática de EE.UU. (NOAA) prevé para los próximos 10 días precipitaciones inferiores a las normales en las zonas afectadas por restricciones hídricas, lo que podría afectar la productividad de los cultivos de maíz y soja en ese sector.
Si bien este viernes los precios del aceite de soja y los del trigo en el CME terminaron con importantes ajustes bajistas, los valores de los futuros de harina de soja se mantienen firmes independientemente de la enorme volatilidad promovida por los conflictos presentes en Medio Oriente y el Mar Negro.
Eso porque la menor oferta de carne vacuna que se está registrando a nivel global –en un contexto de demanda firme– se está trasladando hacia las carnes aviar y porcina, que demandan así cantidades mayores de harina de soja y maíz para ser elaboradas.








