Los productores de leche vienen de un 2024 con buenos resultados económicos y el 2025 lo arrancaron también con márgenes positivos, a lo que se agregan el beneficio que están generando los diferentes eventos de precipitaciones. Sin embargo, en el horizonte aparecen nubarrones que no indican buenos augurios para el negocio.
La Cámara de Productores de Leche del Oeste de Buenos Aires, Caprolecoba, difundió su informe mensual en que hacen su balance del sector y señalan cómo ven su evolución.
Respecto del clima, destacaron que las lluvias cambiaron un panorama “que venía preocupante”.
“Hubo recarga en el perfil y clara mejora en superficie, y esto nos devolvió la posibilidad de implantar los verdeos y pasturas en tiempo y forma, entre otras cosas. Semanas de “soplete”, comenzaron a alternarse con días más frescos y mayor amplitud térmica, lo que es bueno. Y esta condición de “neutralidad” se mantendría hasta el otoño, inclusive”, indicaron.
La otra cara de la moneda de este negocio es el precio de la leche y ahí las cosas no pintan tan bien, ya que a la recuperación de la producción que se espera para este año se suman las dificultades que tiene la industria para colocar sus productos.
Ante la mayor oferta de materia prima y la persistencia de las dificultades para la venta de productos, lo que se teme es que las industrias tiendan a bajar los precios. Eso ya se refleja en los valores del último mes, ya que su mejora fue inferior a la inflación.
Desde Caprolecoba dijeron que “se insinúa una clara recuperación de la producción tras la caída de 6,8% del año pasado”. Ese cálculo está en línea con las estimaciones que hizo el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) en base a consultas a la industria.
Esa mayor oferta significa más productividad, lo que no se da de forma pareja en todos los tambos ni en todas las cuencas. Quienes lo logren podrán compensar al menos parcialmente la suba de costos.
Los tambos, en líneas generales y tomando como referencia los valores promedios que se van conociendo, mantienen resultados positivos pero preocupa la tendencia del negocio.
“Aunque todavía es positiva, la producción está experimentando una merma en su rentabilidad desde inicios de la primavera 2024. El precio, a moneda constante, decae mes a mes, y también frente al dólar. Los costos no siguen esa dinámica, y esto se da en el momento de menor producción del año, por lo que empezamos a preocuparnos”, dijeron los productores.
Y agregaron: “La industria enfrenta un mercado interno al que le cuesta reaccionar, y un mercado externo de buenos precios, pero que no cierra por el tipo de cambio”. Así, los números se aprietan para los dos eslabones de la cadena.