El denominado Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI) se reunió el jueves en La Rural de Palermo en una jornada que reunió a las principales cámaras empresariales, a representantes de los gremios con más trabajadores y hasta a funcionarios para insistir sobre la necesidad urgente de invertir en infraestructura.
Sin demasiadas medias tintas, tanto desde la Unión Industrial Argentina (UIA), como desde la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) y de la Sociedad Rural Argentina, el diagnóstico fue coincidente: sin eso, el sueño de ser más competitivo o producir las 300 millones de toneladas que quiere Milei es imposible.
La pregunta central, y que alcanzó a todos los debates, es cómo llevarlo a cabo. Se presentó, en ese sentido, un cálculo de Camarco y hubo también un particular pedido desde la CGT y la UOCRA.

“Nadie puede poner en duda la imperiosa necesidad de una política agresiva en materia de infraestructura”, expresó durante el encuentro Natalio Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), quien igualmente fue muy contemplativo de la administración de Javier Milei y expresó que este modelo “de prolijidad, equilibrio de cuentas y superávit fiscal no se consigue sin sufrimiento”.
La respuesta llegó por parte de Cristian Jerónimo, cosecretario general de la CGT, quien en el mismo panel sostuvo que Argentina tiene que ir hacia el orden macroeconómico. “El tema es a costa de qué”, expresó, en respuesta a Grinman.
Quien ensayó una respuesta más contemplativa fue Martín Rappallini, presidente de la UIA. “Estamos todos de acuerdo en el qué, pero no en el cómo”, afirmó el industrial, que pidió “asumir costos” y empezar a recuperar muchos años de no haber invertido en infraestructura.

El problema está en el cómo, lo que es, fundamentalmente, economía. Y, en ese sentido, las cámaras empresariales también pidieron al gobierno poner su parte de la torta en los tan mentados acuerdos público-privados.
“En todos los países del mundo, el presupuesto de infraestructura es entre un 4 y un 5% del total, mientras que acá sólo se destina un 2% para mantener lo que hay”, puntualizó Rappallini.
En ese punto se explayó el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, quien resumió en pocas líneas lo que necesitaría cualquier país serio para invertir en este sector. Son cifras que, bien describió Weiss, suenan irreales para los términos argentinos.
Precisamente, explicó que si hubiese que rehacer desde cero todo el stock de infraestructura que tiene el país, que en gran medida heredamos de principios del siglo pasado, necesitaríamos 1,5 billones de dólares. A valor de reposición ya amortizado son 600 mil millones de dólares.
Y sin ser demasiados ambiciosos, si solamente nos abocáramos al mantenimiento de lo que hay, sin ampliaciones y en líneas con los estándares internacionales -que exigen un piso del 4%- se requerirían 25.000 millones de dólares. Nada menos que la mitad que lo que el país debe al FMI.
Desde el gobierno, el enviado al encuentro fue el secretario de Coordinación de Infraestructura, Fernando Herrmann, que llevó bajo el brazo el plan de licitación de 10.000 kilómetros de rutas nacionales. El mismo que fue anunciado bajo el esquema de la Red Federal de Concesiones y que contempla inversión es 100% privada, sin subsidios estatales, y por etapas.
“El qué hay que hacer esta claro hace mucho tiempo. Lo que nos falta son recursos”, se justificó Herrmann.

Sobre el cierre de la jornada, también estuvo el director de la Sociedad Rural Argentina y coordinador del Comité de Caminos Rurales, Tomás Palazón, quien, al lado del funcionario, también elevó el pedido de la producción de poner seriamente el tema sobre la mesa.
“Nos falta menos diagnóstico y más hechos. Hace 100 años que estudiamos qué hay que hacer en materia de infraestructura. Venimos resolviendo cuestiones que afectan a la macroeconomía, como bajar la inflación y estabilizar el tipo de cambio, y eso es lo que nos falta”, afirmó.




