En el marco de un crecimiento de la producción de leche a nivel global y dentro del país -un fenómeno que ya se vio en 2025-, se espera que en 2026 eso le de impulso a las exportaciones de leche en polvo y queso, motorizado por la demanda de los dos principales consumidores: China, en el caso del suero y el queso, y Brasil, con la leche en polvo.
Ese escenario, a priori, es positivo para Argentina. Pero, más allá de la denuncia por dumping que impulsan desde el país vecino, hay otro factor no menos relevante, que es la caída sostenida de los precios globales desde la segunda mitad del año pasado. Ese es un fenómeno que ven con preocupación el sector industrial y, por extensión, los productores, que ya se han visto afectados por la menor capacidad de pago registrada por los exportadores.
Con un aumento esperado del 4% en la producción de leche, que debería alcanzar las 12 millones de toneladas métricas en 2026, la incógnita en el sector es cómo hacer frente a un mercado en el que ya se ven los signos provocados por la sobreoferta y en el que, además, el consumo interno no ha sido, hasta el momento, el “parche” necesario.

De acuerdo a un informe global recientemente difundido por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las condiciones climáticas y de pastura favorables, las fuertes reservas de alimento, el aumento del inventario de vacas y la expansión del rodeo lechero, combinados con un tipo de cambio estable, mejoran las estimaciones para la producción de leche en el país, que ya ha mostrado signos de recuperación tras el 2024.
Eso, por consiguiente, genera expectativas respecto a las ventas al exterior. “Se prevé que las exportaciones de leche en polvo entera (15% más), leche en polvo descremada (+9%), manteca, queso (9,52% más) y leche líquida (10.000 toneladas métricas, ligeramente por encima de los niveles de 2025) aumenten en 2026”, señalaron desde OCLA.
Sin embargo, así como Argentina, otros epicentros productivos mundiales -como Australia y Brasil- aguardan un aumento en la producción de leche. En el caso de los quesos, que se perfilan como el producto exportador estrella en el sector, Estados Unidos y Nueva Zelanda prevén también incrementos en su producción.
En un escenario global que ve abaratarse paulatinamente la producción de su principal insumo -por la disponibilidad creciente de harina de soja-, eso impulsa aún más la tendencia a la baja de los precios, un factor que abre un horizonte preocupante para las pymes lácteas argentinas.
En un reciente comunicado, la Asociación de Pequeñas y Medianas Industrias Lácteas de Santa Fe (Apimyl) describió con preocupación el escenario que aguardan las empresas del sector en 2026.
“Este escenario no favorece a nadie: ni a las pymes, ni a los productores, ni al entramado productivo lácteo que tanto esfuerzo sostiene”, evaluó la entidad, que, como los precios del mercado interno suelen alinearse con los internacionales, prevé que “ se irán reduciendo márgenes y poniendo en riesgo la rentabilidad de las pymes y productores”.
La principal señal de alerta es la que enciende la leche en polvo, cuya cotización atravesó un franco descenso desde la segunda mitad del 2025. De un precio FOB promedio que llegó a superar los 4200 dólares por tonelada en junio, recién en enero muestra signos de recuperación (+6%) y se posiciona por encima de los 3500.

En volúmenes exportados, el de la leche en polvo fue el sector que más creció en 2025, un 15% por encima del año anterior. Las caídas más pronunciadas fueron las de la leche fluida (-12,2%) y los quesos (-2,6%), que paliaron los demás incrementos y generaron que el año cerrara con un 7,4% positivo.
Eso, sin embargo, no significó per sé que el sector exportador arrojara también números en verde, pues, de hecho, la baja en los precios internacionales provocó que se deteriorara su poder de compra y presionara hacia abajo en la cadena, licuando aún más el precio de la leche.
Además de la dinámica de los precios, la entidad que nuclea a unas 40 empresas santafesinas traza un 2026 complejo para el sector por el aumento en los costos internos como energía, logística y salarios. “No acompañan la dinámica del mercado, agravando la situación”, señalaron, y lamentaron que “persisten estrategias que sostienen precios fuera de mercado esperando que otras empresas quiebren, una lógica que no beneficia a nadie y debilita a todo el sector”.
En este escenario, desde el organismo lácteo llamaron a trabajar “de manera conjunta, generando espacios de articulación provinciales y nacionales que permitan consolidar un sector lácteo grande, exportador y con un mercado de punta”.




