“No me rompan los caminos”, lanzó el intendente de Pehuajó, Pablo Zurro en sus redes sociales. Acostumbrado a estar en el centro de la polémica, el jefe comunal comunicó la decisión de suspender el tránsito por la red vial secundaria y terciaria durante este lunes y martes, tras las lluvias del fin de semana.
Lo ampara una ordenanza que data del 2004, que prohíbe expresamente la circulación de vehículos pesados y maquinaria agrícola luego de las precipitaciones para preservar la infraestructura vial. Y, aunque el municipio habilitó una excepción para los tambos, una actividad que no puede detener ni un día la salida de camiones, recibió una dura respuesta desde el agro, que vuelve otra vez más a pedir por caminos rurales en condiciones.
“Demuestra su ignorancia hacia el sector productivo y la gente que vive en el campo”, dijo a Bichos de Campo el presidente de la Sociedad Rural de Pehuajó, Eric Cassels, quien describió el hartazgo que hace tiempo se vislumbra entre quienes deben protagonizar siempre las mismas discusiones.
Iniciada la temporada en la que se espera una intensificación de las precipitaciones, provocadas por el fenómeno del “Súper Niño”, el centro-oeste bonaerense vuelve a exhibir serios problemas de infraestructura. En varias localidades, como 9 de Julio, Carlos Casares y Pehuajó empiezan a arrojar postales muy similares a las del año pasado, cuando las inundaciones afectaron seriamente la conectividad.
Para el sector agropecuario y para los vecinos rurales en general ya no hay novedad alguna en el reclamo por una red de caminos rurales acorde. “Cualquier productor te puede decir dónde se cortaron durante los últimos 20 años, eso no cambió”, explicó Cassels, que coincide en que el trabajo de mantenimiento que se hace sobre la red es “mínimo”.
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Independientemente de lo copiosas que sean las precipitaciones, en Pehuajó el municipio puede disponer el cese de circulación en los caminos rurales durante las siguientes 48 a 72 horas. Es una medida que apunta a evitar que la red se deteriore por el paso del tránsito pesado, pero que complica particularmente a la producción, en una zona donde hay mucha actividad agrícola-ganadera, y en una época del año donde, entre lluvias, el sector debe trabajar a contrarreloj.
“No ponen una sola alcantarilla ni en los caminos, ni en los bajos, ni en las entradas de los campos. Eso hace que los caminos se corten. Y no hacen distinción: a veces llueven 20 milímetros en la ciudad de Pehuajó y cinco en el campo, y te prohíben circular igual”, señaló el presidente de la Sociedad Rural.
En ese sentido, los productores de la región aseguran que, con un pronóstico de mayores precipitaciones hacia el fin de semana, este lunes podrían haber trabajado sin problema en todo el partido, pero la prohibición detuvo sus actividades.

Ante una denuncia de un vecino o funcionario, por estas horas la policía rural puede detener la circulación de un camión o maquinaria pesada y labrar una multa a su conductor.
“Entendemos que a veces puede haber desidia de algún productor, pero no se los puede meter a todos en la misma bolsa”, expresó Cassels, que asegura que las condiciones metereológicas y el estado de las napas últimamente obliga a trabajar contrarreloj en el campo, donde tampoco hay margen para arriesgar grandes pérdidas.
“A todos les aprieta distinto el zapato. Uno no puede juzgar por qué un productor decidió mover su hacienda de un campo, si está el riesgo de perderla. ¿Qué más va a hacer?”, apuntó.
Al igual que en el resto de los municipios de la región, el reclamo por el estado de la red de caminos va de un lado al otro del escritorio e, inevitablemente, vuelve sobre el tema central: la recaudación.
En Pehuajó, la afectación de la tasa Vial, explican los productores, es del 40%, por lo que, cada 100 pesos recaudados, 40 deberían destinarse al mantenimiento y mejorado de esa infraestructura. Es la contraprestación obligatoria de ese tributo que, denuncian, no se cumple desde hace décadas.
“En los papeles dicen que invierten eso, pero los caminos de Pehuajó nunca estuvieron a la altura. Hubo una época en que alardeaban de tener más de 10 motoniveladoras y hoy con suerte funcionan 2 o 3”, señaló el ruralista.

En las últimas horas, Zurro dedicó gran parte de su actividad en redes sociales a celebrar el triunfo de Lula da Silva en Brasil y a intercambiar opiniones -por decirlo decorosamente- con periodistas y dirigentes de la vereda de enfrente. “El intendente no habla con nadie más que con él mismo. Y la situación es igual hace años”, apuntan desde la Rural, que exige hace ya mucho tiempo formar parte de una mesa donde se evalúe lo que ocurre en el municipio.
“Hace más de 17 años que formo parte de la Sociedad Rural. Hemos presentado propuestas para hacer sugerencias de dónde invertir los recursos y establecer prioridades, pero obviamente se ignoró. Nunca nos recibieron, nunca nos sentamos en ninguna mesa”. lamentó Cassels.
De cara a fin de año, los pronósticos indican que se intensificarán las precipitaciones en el centro-norte del país. El fenómeno, aunque esperado, vuelve a encontrar a gran parte de la infraestructura rural en estado de emergencia, tras un 2025 bajo agua en muchas de las zonas productivas.
Los caminos rurales son el aspecto más visible de ese deterioro, que afecta directamente a los cientos de miles de vecinos y productores que necesitan esas vías para movilizarse, atender emergencias o trabajar. A propósito de eso, días atrás la legislatura bonaerense aprobó por ley que los intendentes puedan utilizar parte de los fondos destinados a esa red vial para cubrir otras urgencias, como las obras hídricas. La medida generó el rechazo unívoco desde la producción.




