En el mercado internacional de maíz se está registrando un hecho inédito en el cual los valores del cereal europeo están completamente desarbitrados de los precios de referencia americanos.
Los valores del maíz en el CME Group (“Chicago”) están experimentando una tendencia bajista que parece no tener freno, la cual está impulsada por agresivas apuestas realizadas por operadores especulativos contra el cereal.
Gran parte de la firmeza registrada por el maíz estadounidense en abril y parte de mayo pasado se fundamentó en “apuestas alcistas” realizadas por los fondos de inversión agrícolas, las cuales se hicieron en base a la hipótesis de que EE.UU. aumentaría el corte obligatorio de bioetanol con nafta al 15% a partir de un proyecto que está presente en el Congreso ese país.
Sin embargo, cuando ese proyecto comenzó a “diluirse” en los pasillos del Capitolio –en buena medida gracias al formidable lobby de la industria petrolera–, los fondos agrícolas pusieron “reversa” y empezaron a liquidar posiciones en maíz para luego comenzar a construir “apuestas” bajistas en el cereal.
La realidad es que no existen fundamentos para ser extremadamente pesimista con el maíz estadounidense cuando faltan dos meses para el ingreso de la nueva cosecha y EE.UU. ya tiene comprometida toda la oferta exportable 2025/26 del cereal, la cual es estimada por el USDA en una cifra colosal de 84,4 millones de toneladas versus 69,0 millones en 2024/25.
En tanto, los precios del maíz europeo en el mercado de futuros Euronext vienen subiendo de manera sostenida ante el temor de que una ola de calor liquide parte de la cosecha esperada del cereal.
Las temperaturas extremas están concentradas particularmente en Francia, el mayor productor y exportador del cereal de la UE-27, lo que confiere particular relevancia para el sistema de formación de precios del producto forrajero.
Vale tener en cuenta que el contrato de maíz del Euronext corresponde a una partida de 50 toneladas de cereal amarillo o colorado “que no contiene organismos genéticamente modificados o que contiene organismos genéticamente modificados cuya presencia es accidental o técnicamente inevitable, de conformidad con los requisitos vigentes en virtud de la normativa de la UE-27”.
Si bien se trata de un producto diferente al maíz transgénico estadounidense, el propósito del mismo es equivalente, ya que ambos son fuentes energéticas en dietas forrajeras, por lo que no debería haber un desarbitraje tan pronunciado entre ambos.







