La producción de leche en Argentina terminó el año con casi 9.000 tambos. Así surge del informe “Unidades Productivas y Vacas – diciembre/25” elaborado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), con datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y registrado al 31 de diciembre de 2025.
Según el análisis del OCLA, la cantidad de unidades productivas (tambos) activas en 2025 fue 4,2% menor que en 2024, cifra que se inscribe dentro de una tendencia decreciente de largo plazo: entre 1988 y 2025 la tasa anual de disminución de tambos fue del 3,2% y en la última década, del 2,5% anual. El total, según los expertos, es de 9.013 tambos en la actualidad.
Esto llama la atención ya que si bien en los últimos meses se complicó el panorama para los productores, los previos fueron muy buenos. Al poder de compra de la leche respecto de la mayor parte de los insumos fue elevado y eso permitió que haya rentabilidad de forma sostenida. Aun así en el último año fueron más los que decidieron dejar la actividad, lo que aceleró la tasa de cierre de tambos.
Por un lado, hay que tener en cuenta el arrastre negativo de la sequía, que hizo eclosión a finales del 2024 y principios de 2025 con el cierre de muchos tambos que dependen más del pasto y las reservas forrajeras y con recursos agotados para comprar comida afuera.
En segundo lugar, cabe destacar que según especialistas del sector consultados, el mayor cese de actividad se da en tambos entre 1.000 y 3.000 litros, es decir, más bien medianos y no tanto en los tambos chicos, de economía familiar, o presentes en cuentas no tradicionales.
En tercer término hay que señalar que el cierre de tambos va de la mano de la concentración productiva en establecimientos de mayor tamaño y con tecnología de punta. Por eso el año pasado y a pesar de la caída en la cantidad de tambos creció la producción 10% cuando la cantidad de vacas lecheras se mantuvo prácticamente estable.
Esto da cuenta de que el crecimiento está apalancado en las mejores condiciones tecnológicas, de manejo y funcionamiento de los establecimientos lo que les permite obtener más litros por vaca.
Pese a la caída en la cantidad de tambos, la existencia de vacas en producción muestra una menor contracción. En 2025 las vacas totales en ordeño fueron 1,6% inferiores en promedio respecto al año previo, con una merma menos pronunciada en comparación con las unidades productivas.
Este fenómeno se traduce en un cambio estructural, ya que el promedio de vacas por tambo aumentó significativamente. En 2025 cada unidad productiva tuvo en promedio 166 vacas, un 8,2% por encima del promedio de los diez años anteriores, y diciembre cerró con 167 vacas por tambo, un 2,7% más que en igual mes de 2024.

Los datos de OCLA permiten observar con nitidez una concentración del rodeo en menos tambos, pero más grandes. Pese a que los tambos con más de 500 vacas totales representan apenas el 6,3 % de todos los establecimientos, concentran el 27,6 % de las vacas en ordeño y aportan más de un tercio de la producción total de leche.
En el extremo opuesto, los tambos con menos de 100 vacas son cerca del 34,1 % del total, tienen solo el 9 % de las vacas y generan menos del 10 % de la producción.
Este patrón de concentración profundiza un proceso que ya venía siendo señalado por expertos para Bichos de Campo, donde establecimientos de mayor escala concentran una proporción creciente del rodeo y del volumen producido, mientras que los tambos pequeños pierden participación o directamente cesan actividad.
Empero, el panorama de la producción de leche sigue mostrando señales de recuperación tras una fase de contracción a principios de 2024. OCLA indica que los volúmenes de producción vienen creciendo de forma sostenida durante 2025, con aumentos interanuales de +9,1 % en mayo, +10,3 % en junio, y alrededor de +10,4 % a octubre, respecto al mismo mes de 2024. Estas cifras implican un crecimiento acumulado de más del 10 % en la producción de leche para el período enero-octubre 2025, por encima de las estimaciones iniciales del sector.





En el mundo competitivo: EEUU, CANADA, EUEOPA, NZ, AUSTRALIA,no tiene sentido tener un tambo con menos de 300 vacas y por supuesto: rebotado. Argentina viene más de 25 años atrasado,pero. debe tender a eso si quiere crecer compitiendo en el mercado internacional.