En San Luis, Compañía General de Hacienda maneja unas 70.000 hectáreas, con potreros de entre 600 y 1.500 hectáreas. Allí los animales nacen y se crían caminando grandes distancias y con el agua muchas veces alejada, una condición que, según explica Juan Gómez Cora, gerente general de la firma, termina seleccionando animales adaptados y rústicos.
En un ambiente muy particular, Gómez Cora señala que su actividad se aboca fundamentalmente a la “genética de producción”. La empresa cuenta actualmente con unos 7.000 vientres Braford y realiza entre 1.200 y 2.000 inseminaciones por año. Sobre esas hembras, y utilizando los padres de la propia cabaña, selecciona los futuros reproductores y la reposición del rodeo. Es un círculo que se cierra sobre sí mismo.
“Nosotros somos nuestro principal cliente”, explicó el gerente, que dialogó con Bichos de Campo sobre el planteo que mantienen en tierras cuyanas y que pondrán a la venta en su próximo remate.

La actividad de Compañía General de Hacienda no se limita a la producción de reproductores. La invernada se recría sobre centeno durante el invierno y alfalfa durante el verano y, desde allí, toma dos caminos: Los machos van al engorde a corral mientras que las hembras regresan con 70 u 80 kilos más.
La infraestructura productiva se fue adaptando a ese esquema. En los últimos años, la empresa reemplazó molinos por bombas solares para mejorar la provisión de agua y reducir costos. Los campos, por su parte, combinan monte, sectores limpios, llorones, pasturas de verano, alfalfa y maíz. La carga ronda una vaca cada dos a cuatro hectáreas, según el ambiente.
Los resultados muestran el impacto del manejo. El índice de reproducción históricamente se ubicó alrededor del 90%, con picos de hasta 92% en años buenos y valores más bajos en temporadas difíciles. En el último ejercicio, por ejemplo, llegó al 87,5%, después de aplicar con mayor intensidad el destete anticipado.
La rentabilidad, en tanto, aparece ligada a la eficiencia y a las relaciones de precios. Gómez Cora señaló que producir un kilo de ternero puede costar alrededor de 1.800 pesos, mientras que el kilo de vaca gorda ronda los 3.400 pesos, por lo que resulta clave decidir dónde poner cada kilo producido y cuánto cuesta incorporarlo.
“Lo importante es producir, lo importante son las reglas claras, lo importante es tener una visión de largo plazo”, insiste el referente de la empresa, que mantiene inversiones en infraestructura, energía, pasturas y genética. “La plata que genera la producción ganadera queda en el campo”, afirmó.
Mucho tiene que ver el modo en que se desenvuelve el Braford en un ambiente exigente. “Es muy blanco y muy rústico a la vez”, sostiene Gómez Cora, que destaca que esa adaptación forma parte de la propuesta genética que la firma lleva a su próximo remate.
El 24 de septiembre, Compañía General de Hacienda volverá a poner su genética Braford en la pista de Buena Esperanza, San Luis, en un remate que tendrá a la firma de Alfredo S. Mondino como casa consignataria.
La subasta comenzará alrededor de las 14:00 y será transmitida por Canal Rural. Saldrán a venta unos 60 toros Braford, 150 vaquillonas para entorar y 50 vacas con cría, estas últimas con crías de un toro Romeo, de origen Guasunchos.
“Básicamente lo que vendemos es rusticidad, adaptación al medio y un toro de trabajo, una herramienta de trabajo”, afirmó el gerente, que mostró expectativa por el evento que llevarán a cabo el próximo miércoles.





