Luego de varios años de idas y vueltas en torno a ese proyecto, inicialmente impulsado por Massa y luego retomado por CRA y todo el gremialismo sectorial, ayer Diputados acordó dar dictamen para que se discuta en el recinto la incorporación de la figura de “vandalismo rural” al Código Penal.
No es necesario ser experto ni un profundo conocedor de la agenda agropecuaria para saber que la inseguridad es uno de los flagelos que golpea a familias y productores de todo el interior productivo. Está ahí, en la superficie, a los ojos de todo el mundo y con cientos de casos para citar: faena clandestina, robo de animales, rotura de silobolsas, corte de alambrados, sustracción de herramientas de trabajo o irrupción de la propiedad privada.
Pero no son ilustrativos para la diputada Myriam Bregman quien decidió ir en busca de conspiranoia donde no la hay y dejó algunas definiciones por demás imprecisas durante el plenario de comisiones celebrado ayer.
Para la Ley, ni un animal faenado por terceros, ni la rotura de un silobolsa o el ingreso sin autorización a un campo configuran más que delitos menores, a pesar de que puedan significar importantes pérdidas económicas o riesgo de vida.
Es lo que busca cambiar la incorporación de la figura del “vandalismo rural” al Código Penal, de modo tal que ese cuerpo normativo unifique criterios para combatir los casos de inseguridad y que estos sean castigados con prisión. Aunque se trata de un problema de larga data, el recrudecimiento de este tipo de hechos durante el último tiempo le dio impulso político a la propuesta que tuvo el respaldo de las entidades productivas.
Ayer, en Diputados se discutió la posibilidad de unificar los proyectos de Martín Ardohain (PRO) y de Ramiro Gutiérrez (Unión por la Patria) y llevar al recinto un dictamen conjunto. Quien no fue muy preparada para el debate fue la dirigente del Frente de Izquierda, que optó por darle lugar a sus prejuicios y, lisa y llanamente, mezcló todo.

“Yo nací en el campo e iba a robar choclos. Es muy habitual”, señaló Bregman al inicio de su intervención, con un particular llamado a sus colegas en la sala: “Que levanten la mano los que son del campo y no eran unos reverendos chetos”.
En vez de señalar la infinidad de casos de inseguridad y vandalismo rural que afectan a las familias de productores, la diputada utilizó el ejemplo del robo de choclos, una nimiedad en comparación a los demás. Y no fue casual su referencia, pues cuestionó “el apuro” por llevar ese proyecto, y dijo desconocer cómo llegó al Congreso.
“No nos quieran vender que acá estamos dando una discusión del pobre productor agrario que le sacaron dos choclos del campo. Todas las leyes se discuten en un contexto. Y acá se está tratando de proteger a los Lewis”, apuntó.
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Está claro que Bregman debería leer algunas notas de Bichos de Campo para entender la infinidad de delitos rurales que sufren los pequeños y medianos chacareros, que son muchísimo más graves que una bolsa de choclos robada y que, contrario a lo que dice, afecta aún más a los que menos tienen. No a los “Lewis”, sino al productor de a pie.
Pero la diputada también dejó en evidencia que desconoce profundamente el texto del proyecto que hace mucho tiempo recorre los pasillos del Congreso. A tal punto, que ve allí un vínculo directo con otra gran discusión, ajena en este caso al robo de un animal o la rotura de silobolsas.
“Están blindando la Ley de Tierras. ¿Qué es esto? Aparecen con un supuesto vandalismo rural y dicen que afecta a todos los productores agrarios”, apuntó.

Quien recogió el guante fue Ardohain, quien, como presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería, dirigió el plenario y decidió dejar en evidencia a su colega.
“Está mal robar, diputada, está mal”, comenzó intervención el legislador del PRO, quien increpó a Bregman por desconocer lo que ocurre por fuera de los límites de la General Paz. “La cercanía que tenés con el interior deja mucho que desear”, expresó y, sin necesidad de echar mano a demasiados argumentos, defendió la iniciativa y dejó en claro que no se trata de un par de choclos robados ni de una gran conspiración.
“Cualquier productor del país te dice que la desprotección es total. Hoy estamos dando un paso gigante en el reclamo de lo que necesita el sector agropecuario. Esto no es un pedido de gente de afuera, no tiene nombre y apellido y no tiene que ver con otros temas que estamos tratando”, afirmó Ardohain.
Con el dictamen ya aprobado, el proyecto girará primero a Diputados y, en caso de ser aprobado, al Senado. Aunque sin mencionar directamente el altercado que protagonizó la legisladora de izquierda, Carbap difundió este mediodía un comunicado en el que, lisa y llanamente, pide compromiso a los legisladores.
“Entendemos y respetamos las diferencias políticas y partidarias propias del debate democrático. Pero hay cuestiones que deben poder construirse como políticas de Estado”, expresó la entidad, que pidió que “más allá de las posiciones políticas que puedan existir sobre otros temas, a la hora de votar esta iniciativa pongan por delante la necesidad concreta de garantizar la seguridad y el normal desarrollo de la actividad agropecuaria”.
“La seguridad rural no tiene partido político. Garantizarla y brindar herramientas para prevenir y sancionar estos hechos debe ser una responsabilidad compartida por todos”, concluyeron. Se prevé que el debate comience el próximo 21 de octubre.





