Como fue fundada hace más de 130 años por los Salesianos de Don Bosco, la reconocida congregación religiosa vinculada a la educación, la escuela agrotécnica “Nuestra Señora de la Candelaria” suele ser conocida también como “La Misión”, en alusión a sus orígenes.
Ubicado sobre la Ruta 3, a las afueras de la ciudad fueguina de Río Grande, este colegio secundario se jacta de formar a decenas de técnicos agropecuarios, y, a la vez, de ser epicentro de los únicos dos tambos -de vaca y de oveja- que tiene Tierra del Fuego.
Allí, además de enseñar las tareas básicas y el proceso productivo a los alumnos, también han logrado distinguirse, hace ya varias décadas, por su línea de quesos. Hay uno en particular, que es el de oveja, que ya se ha hecho su fama porque es un producto poco común en las góndolas y porque cuenta con certificaciones de calidad que le dan mucho valor agregado al trabajo de esos jóvenes.
Quien contó parte de esa historia a Bichos de Campo fue Mauricio Pablo Hoyos, que es el administrador del colegio y el encargado, siempre que hay ferias y muestras en otros puntos del país, de llevar los quesos para darlos a conocer y venderlos.
Aún así, en el fondo, Mauricio no es un vendedor nato ni tiene el mismo interés que cualquier otro comerciante. “Trabajamos para lograr el autosostenimiento de la institución”, explica, pues la prioridad está en lo educativo y, como sucede con muchas otras escuelas agrotécnicas, lo que se produce es vendido para cubrir gastos. Todo es aprovechado, desde la lana que se esquila, hasta lo que elaboran en su huerta,
De queso de oveja, suelen producir entre 3000 y 3500 kilos anuales. En todo caso, una parte de su trabajo ya está hecha, porque, si bien no es un producto característico de estas latitudes, ya es conocido por muchos consumidores que esperan verlo a Mauricio con su stand en cada evento gastronómico.
-¿Qué tiene de particular?-, le preguntamos.
– “No es el queso de cabra, es mucho más amigable al paladar y se puede combinar con gastronomía muy fácilmente, sea con pasta, con pescados o con picada”, explicó Hoyos.
Eso es lo que les permite insertarlo en varios circuitos comerciales de los alrededores, sobre todo de Ushuaia, más allá del punto de venta que tienen en su colegio. De hecho, asegura Mauricio, el queso de oveja de La Misión suele utilizarse en la alta gastronomía y en hotelería.
El corolario de las 3 décadas de experiencia que acumulan en la producción de quesos se los da la certificación de calidad provincial a la que cada año -y desde hace ya 10 años- acceden tras un proceso de auditorías.
“Nosotros fuimos de los primeros en certificar con la leche y con el queso, y eso nos ha permitido posicionar nuestros productos como particulares y distintivos de la provincia”, explicó el administrador, que asegura que eso es garantía de trazabilidad y de que, detrás de esos alimentos, hay un proceso de trabajo muy cuidado.
A fin de cuentas, la razón la tiene el cliente, que es el que, aún a cientos de kilómetros del colegio, espera a verlo a Mauricio con su stand de quesos y a llevarse una porción de la historia productiva del fin del mundo.
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