Frente a la realización, la semana próxima en Rosario, de un cónclave organizado por el Rosgan y la Mesa de las Carnes, el director ejecutivo de ese mercado ganadero, Raúl MIlano, envió esta nota a Bichos de Campo en la que advierte que el gran desafío actual del sector es obtener vías de financiamiento adecuadas para que los productores puedan consolidar la tan anhelada y necesaria etapa de retención de vientres, entre otros pasos que se necesitan dar para producir más carne y no volver a tropezar con las restricciones de la oferta.
Compartimos el texto escrito por Milano, que invitó a todos los protagonistas del sector a participar el miércoles 8 de julio, desde las 14 hs, en la Bolsa de Comercio de Rosario, de esta Jornada de Inversión y Financiamiento.
El problema estructural de la cadena de ganados y carnes para su crecimiento radica en su capacidad de generar la visibilidad suficiente para convertirse en una actividad atractiva, capaz de canalizar no solo financiamiento, sino también inversión de nuevos actores.
Tomando los saldos de deuda del Banco Central de la República Argentina (BCRA), es posible dimensionar el financiamiento institucional que hoy alcanza tanto a la agricultura como a la ganadería. De estos datos se desprende que el financiamiento total del sistema financiero institucional destinado a la agricultura representa el 30% de la inversión anual, mientras que, en el caso de la ganadería, apenas alcanza el 5,6%.
La primera conclusión es que resulta bajo el nivel de financiamiento destinado a ambas actividades, más allá de las acciones positivas que el sistema financiero ha impulsado en los últimos tiempos. Pero, en segundo lugar, también permite dimensionar cuánto potencial de desarrollo existe en un momento tan excepcional para la cadena de ganados y carnes.
La ausencia de inversión y financiamiento en un sector tan importante de la producción agropecuaria no ha sido más que el resultado de la escasa rentabilidad acumulada a lo largo del tiempo. Esa rentabilidad no se lograba debido al uso político del precio de la carne. Históricamente, su incidencia en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) ha sido significativa, por lo cual cualquier aumento reflejaba incrementos inflacionarios. En ese sentido, incluso en la actualidad, debería revisarse la metodología del IPC, ya que continúa tomando un consumo anual de 65 kilos per cápita, muy por encima de los actuales 47 a 50 kilos reales de consumo.
El concepto de precio político es el resultado de todas las acciones implementadas durante décadas en nuestra historia. Entre ellas se encuentran las vedas a la venta de carnes en los años 1964, 1969 y 1971. Más recientemente, bajo la consigna de “defender la mesa de los argentinos”, se aplicaron medidas como el cierre de exportaciones en 2006, la implementación de los ROE para exportación, la baja de contenedores ya cargados en barcos, la prohibición de exportar siete cortes, retenciones y controles sobre mercados de referencia como Mercado de Liniers. Todas estas acciones, sumadas a las sequías, generaron una descapitalización del productor y una caída del stock ganadero, situación que explica en gran parte la actual solidez del precio del ganado y de la carne.
La cadena de ganados y carnes es una de las que más ha crecido en precios internos y externos en los últimos años. Por primera vez, enfrenta un mercado internacional con una demanda prácticamente infinita. Los precios internacionales de la carne acumulan 30 meses continuos de incrementos. Argentina forma parte del reducido grupo de países en condiciones de abastecer al mundo y, por disponibilidad de pasto y agua dulce, Sudamérica se consolida como el gran reservorio mundial de carnes.
El escenario actual es único en la historia y garantiza para la producción de alimentos un recorrido de expansión sostenida. La cadena de ganados y carnes, otrora relegada y fuera del radar de los inversores, comienza a posicionarse como una de las grandes oportunidades productivas del país, junto a sectores como energía y minería.
La oportunidad radica en saber utilizar instrumentos financieros novedosos para el sector: warrants ganaderos, fideicomisos ganaderos, pagarés producto, leasing e índices de precios futuros. Todos ellos, junto al financiamiento tradicional, pueden convertirse en el canal definitivo para el desarrollo sostenible de una producción que el mundo demanda y para la cual Argentina está en condiciones de convertirse en un proveedor privilegiado.





