Hay siglas que en el agro argentino consiguen mala fama incluso antes de que buena parte de los productores termine de entender bien qué significan. Algo de eso parece haber sucedido con Visec, la plataforma que se preparó para demostrar la trazabilidad de la soja y la carne argentinas frente a las nuevas exigencias ambientales de los mercados internacionales, especialmente del europeo, y que hoy es señalada por muchos como una suerte de brazo ejecutor local de esas condiciones.
Franco Coiro Di Marco, licenciado en Ciencias Ambientales e integrante de Visec, conoce bien esas críticas y desarma muchas de ellas con simples explicaciones. “Visec se crea en 2019, previo a la aprobación de la regulación europea, como una plataforma de diálogo de la cadena de valor de la soja en Argentina”, explicó en charla con Bichos de Campo.

En aquel momento, recordó, comenzaron a convivir asociaciones de productores, acopiadores, cooperativas, exportadores, industrias, organizaciones no gubernamentales y representantes del sector financiero en un mismo espacio. Y la idea inicial era bastante más amplia que diseñar un mecanismo para responderle a Bruselas. Lo que se buscaba era discutir los asuntos vinculados a la sustentabilidad que empezaban a aparecer en los mercados internacionales.
“Había señales a nivel global, había otros esquemas de sustentabilidad de la soja y distintas cuestiones que iban generando señales de que el mundo iba en este camino”, contó Di Marco, que llegó a Visec desde la organización The Nature Conservancy (TNC).
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El salto llegó en 2023, cuando la Unión Europea aprobó el Reglamento 2023/1115, conocido como EUDR, que fija condiciones para el ingreso al mercado europeo de una serie de productos asociados a la deforestación. Entre ellos aparecen dos particularmente sensibles para la Argentina: la soja y los productos vinculados con la ganadería bovina.
A partir de esa normativa, las empresas que coloquen esos productos en el mercado europeo debían demostrar que no provienen de tierras deforestadas después de 2022, y que fueron producidos respetando la legislación correspondiente del país de origen. Pero el cimbronazo fue tal que el reglamento fue prorrogado y modificado en más de una oportunidad.
El calendario oficial vigente establece que comenzará a aplicarse el 30 de diciembre de 2026 para los operadores grandes y medianos, mientras que para buena parte de las micro y pequeñas empresas europeas el plazo será el 30 de junio de 2027.
“Nos impusieron unilateralmente una regulación”, reconoció Di Marco, sin esquivar uno de los principales cuestionamientos que existen dentro del sector agropecuario.
Pero inmediatamente planteó otra cara del problema. “Desde un punto de vista comercial, el cliente quiere comprar y puede poner las condiciones que él quiera para comprar. Podés estar de acuerdo o no, pero la realidad es que el mercado europeo es un mercado súper importante para Argentina”, sostuvo el entendido, advirtiendo que la discusión excede las toneladas que efectivamente terminan en Europa, porque otros compradores suelen mirar las exigencias que adopta aquel bloque.
“Si vos no entrás al mercado europeo, te terminan castigando a nivel precio en sus propios mercados. Entonces no es un mercado que a Argentina le convenga perder”, afirmó en este sentido.
¿Lo sabías? Ya comenzó a comercializarse soja argentina en el marco de contratos con cláusula Visec
Fue en ese escenario que Visec dejó de ser una simple mesa de conversación y avanzó en el desarrollo de un sistema concreto de trazabilidad, en vínculo con la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El mismo sigue el recorrido de la producción desde el campo hasta el puerto y reunir la información necesaria para responder a las nuevas exigencias. Pero ese despliegue tecnológico no eliminó la sospecha.
-Hay mucho productor que dice: estos son una herramienta del imperio para someternos.
-Lo que hizo Visec fue prepararse para dar respuesta y que no nos quedemos fuera de ese mercado. Y como fuimos los primeros en estar listos para responder, fuimos a los primeros a los que nos pegaron. Hubo muchísimo trabajo invisible detrás. También es un poco la desconfianza que generaron las mismas postergaciones.
Otra aclaración que dio Di Marco es que Visec no funciona como una certificadora que cobra individualmente al productor por emitir un sello, sino que “es un sistema de gestión de la información” para generar trazabilidad. Por tanto, en caso de que el exportador lo necesite, puede recurrir a una auditoría de tercera parte o una certificación específica para el embarque que irá hacia Europa.
En cuanto a los datos que demanda el sistema, como la identificación y georreferenciación del establecimiento, Di Marco señaló: “No accedemos a ningún tipo de dato del secreto fiscal. No hay información comercial ni crediticia”.
Según enumeró, entre los datos necesarios aparecen el RENSPA, nombre o razón social, ubicación del establecimiento, departamento, localidad, provincia y el polígono correspondiente. Para generar el usuario también se solicitan datos básicos de identificación y contacto. “La información es totalmente confidencial y solamente la va a poder ver aquel operador con el cual el productor opera”, aseguró luego, destacando además que su uso es completamente gratuito.
Di Marco concluyó indicando que la regulación europea tuvo un efecto adicional al “obligar” a sectores que históricamente parecían ubicados en veredas enfrentadas a construir una respuesta común. “La normativa terminó alineado a muchos”, evaluó.




