La producción bubalina sigue creciendo silenciosamente en distintas regiones del país y suma cada vez más productores, que descubren sus ventajas productivas y comerciales. Jerónimo Jaeggi, productor de Esteban Rams, en el departamento santafesino de 9 de Julio, y flamante presidente de la Asociación Civil de Productores de Búfalo de esa provincia, contó cómo comenzó casi por casualidad en la actividad, cuáles son las ventajas frente a la ganadería vacuna y por qué cree que la carne de búfalo todavía tiene un enorme potencial por delante.
“Soy productor de búfalo hace unos 13 o 14 años. La mayoría arrancamos esto como un hobby porque nos parecieron animales lindos y los empezamos a criar”, recordó en conversación con Bichos de Campo.

El contacto inicial fue a través de un familiar: “Tengo un tío que lo empezó como hobby, tiene una granja y ahí conocí la actividad bubalina. Después llevé algunos animales a un campo que tenía en Esteban Rams y empecé dejando vientres, comprando algo más y creciendo”.
Con el tiempo, lo que empezó como curiosidad terminó convirtiéndose en una apuesta productiva fuerte. Jaeggi explicó que trabaja en un campo natural con áreas de esparto y monte nativo, donde la diferencia con la ganadería vacuna se hizo evidente. “Es un animal mucho más rústico. En el mismo lapso de tiempo genera el doble de kilos, o tal vez un poco más, que la ganadería vacuna”, explicó.
Según detalló, el manejo también contradice algunos prejuicios habituales. “Las creencias dicen que es un animal malo o difícil de manejar, pero cuando uno hace un trabajo diario se vuelve muy dócil. Yo lo manejo todo con bollero, tengo alambres perimetrales y divisiones eléctricas. Le tengo menos miedo al búfalo que a la vaca”, afirmó.
Entre las ventajas productivas, destacó la adaptación a condiciones adversas y menores requerimientos sanitarios: “No tengo problemas de enfermedades ni con lo que comen en sequía. Es un animal que no necesita tanto cuidado como los bovinos”.
Además, señaló que la tasa de preñez es elevada: “En mi campo tengo entre 92 y 95% de preñez anual, y el año pasado, que fue malo por la sequía, no bajé del 85%. Con destetes del 100% siempre”.

El productor explicó que utiliza menos toros que en bovinos: “En la ganadería vacuna tengo un toro cada 35 o 40 vientres, y en el búfalo uno cada 50”. La eficiencia también se observa en la conversión a kilos, ya que los animales alcanzan 400 a 450 kilos alrededor de los dos años, todavía con dientes de leche.
En Santa Fe, la producción bubalina aún es incipiente pero en crecimiento. Jaeggi indicó que la provincia se ubica entre el cuarto y quinto lugar a nivel nacional, con unas 10.700 cabezas registradas en Senasa, aunque estimó que podría haber entre un 40% y 50% más si se contabilizaran animales que hoy figuran como vacunos.
“Estamos trabajando con el Senasa para acomodar el stock ganadero”, señaló.

La creación de la asociación provincial respondió a un problema concreto: la comercialización. “Somos todos pequeños productores y teníamos un cuello de botella en el mercado. Vendíamos búfalo en remates feria para carniceros, entraba como búfalo pero llegaba a la góndola como carne vacuna, al precio de la carne vacuna, mientras nosotros lo vendíamos barato”, explicó. Por eso buscan que se reconozca el producto: “Queremos que se venda búfalo, se faene búfalo y se consuma búfalo”.
Sobre las características de la carne, destacó que se trata de una “magra, con grasa superficial y sin grasa intramuscular. Es tierna, sobre todo en animales chicos”. También aclaró que requiere un proceso de faena y cadena de frío específicos, algo en lo que trabajan junto con frigoríficos, matarifes y carniceros para mejorar la calidad final.
El búfalo pisa fuerte en Misiones, que ya cuenta con una flamante asociación de productores
Luego agregó que “las carnicerías que ya comercializan el producto faenan animales de 380 a 400 kilos, de entre 13 y 15 meses, lo que permite lograr una terneza adecuada”. Aún así, sostuvo que”no va a ser igual a la carne de feedlot, pero tampoco es una carne dura”.
El precio puede ser un factor clave para impulsar el consumo. “En la góndola puede valer entre un 10% y un 15% menos que la carne vacuna. Primero se va a imponer por precio, después por calidad”, aseguró.
La aceptación, según su experiencia, depende del conocimiento del consumidor: “Cuando la gente prueba la carne en eventos, no cree que sea búfalo porque es muy parecida a la vacuna”.
Aun así, el crecimiento del mercado está limitado por la oferta. “Tenemos unos 300.000 búfalos a nivel nacional, contra un stock vacuno ampliamente superior. Cuando la demanda crezca, probablemente no tengamos suficiente oferta”, advirtió.
Por eso, desde la asociación priorizan consolidar el mercado local antes de pensar en grandes exportaciones, aunque reconoció que existe demanda externa desde la Unión Europea y China.
De cara al futuro, Jaeggi ve un enorme potencial para la actividad, incluso más allá de la carne. “Es una actividad que todavía no está explotada. En Argentina somos de los pocos países que criamos búfalo para carne, cuando en el mundo se cría para leche”, dijo.

En ese sentido, adelantó que trabajan en proyectos para desarrollar la producción láctea bubalina junto con el Ministerio de Producción y otras instituciones, aunque aclaró que aún está en etapa inicial.
El principal desafío, según explicó, es vencer prejuicios y mostrar resultados. “Mucha gente tiene miedo de meterlos en el campo porque cree que rompen instalaciones o que son peligrosos. Nosotros estamos demostrando que con manejo y cuidado eso no es real”.
Con expectativas positivas, el productor concluyó que el camino recién empieza: “Estamos arrancando y buscando generar mercado, pero es una actividad que tiene mucho para dar”.




