Ahora le toca hablar del supuesto “boom” ganadero, pero, hace algunos años atrás, Ernesto Monchietti era uno de los “bichos raros” que no cedían ante los buenos precios de la soja e insistían con la ganadería en el sur cordobés.
“No éramos tan pavos antes, ni tan vivos ahora”, dice Ernesto, que echa mano a una metáfora futbolística para explicar lo que pasa en el sector agropecuario: “cuando la pelota pega en el palo y sale, somos malos, pero, cuando entra, somos muy buenos. Por eso, hay que manejarse con cuidado y tener rumbo”, asegura.
Y eso es lo que justamente aplica a su caso, pues este productor y miembro de la Sociedad Rural de Río Cuarto supo sostener su rumbo ganadero aún cuando la agricultura ganaba terreno, y, gracias a eso, ser parte de lo que se calificó como el grupo de los “líricos”, aquellos que apostaban a esa actividad en medio de la fiebre sojera.
Como en el fútbol, esta vez la pelota pegó en el palo y entró. Han sido muy buenos meses para la ganadería y ellos están arriba en el marcador, pero la pregunta ahora es cómo sigue adelante el partido y qué hacer para que pueda capitalizarse ese “veranito” y convertirse efectivamente en un cambio estructural para el sector.
¿Alcanza con los buenos precios de la carne para crecer? ¿Se necesita un plan ganadero? ¿Hasta dónde debe intervenir el Estado? Desde ya que, como cualquier otro referente, Monchietti tiene una opinión formada, más no la bola de cristal.
Si le preguntan, la respuesta es sencilla: “hacen falta políticas de Estado a largo plazo y que las cosas estén claras”. Ni subsidios para aumentar kilos, ni beneficios impositivos, ni ninguna otra “intromisión”, por más positiva que parezca. Para este productor ganadero, lo que necesita este buen momento que atraviesa el sector es que el país funcione normalmente y sin sobresaltos.
El resto, vendrá solo. “El ganadero va a estar predispuesto a seguir invirtiendo y a seguir mejorando”, opina.
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Los “líricos” saben que es su momento y se regodean en un mar de expectativas, pero también son conscientes de que los altos precios y demanda internacionales pueden pasar por el costado si, internamente, el sector no invierte, retiene vientres y, por lo tanto, aumenta su stock y la faena.
Por eso es que Monchietti habla de estabilidad y de, finalmente, tener “el rumbo de un país lógico”, donde acceder al crédito no sea una rareza y donde no haya golpes de timón cada pocos años.
En ese sentido, para el referente, la mejor política de estado es “que todo del arco político de señales de que esto no va a cambiar, que los vaivenes serán algo lógico y que no van a dejar afuera a los productores, como ha pasado en más de una oportunidad”.
Que hay un futuro ganadero no le caben dudas, y que puede haber incluso una “revancha” para recuperar terreno ante la agricultura en la zona núcleo, tampoco. La clave para eso está en la estrategia, en evitar consumir todo el capital disponible por el afán de aprovechar los buenos precios y en pensar en proyectos sostenibles a largo plazo. Así, ese “veranito” tal vez sí se convierta en una estación un poco más duradera.
“Sabemos que estamos muy bien, pero el stock cayó. Hay que situarnos en que estos tiempos de bonanza sean también para mejorar a futuro y recomponer ese stock”, expresó Monchietti, que llama a “estar preparados” como lo hicieron aquellos que creyeron en la actividad aún en los momentos más difíciles.




