Los préstamos en pesos destinados al sector agropecuario comenzaron a registrar tasas mucho más razonables que las observadas el año pasado, cuando gran parte de la cartera del rubro se dolarizó a la fuerza.
Sin embargo, la clave en la actual coyuntura consiste en poder evaluar la conveniencia de un crédito respecto del otro, lo que ciertamente no resulta sencillo porque existen variables monetarias y políticas que interfieren con esa decisión.
Para tener una guía práctica al respecto, los técnicos del área de Economía de CREA diseñaron una tabla en la cual es factible visualizar la competitividad de un crédito en pesos respecto de otro en dólares en función de la evolución del tipo de cambio.
Por ejemplo: un crédito en pesos para capital de trabajo con un año de plazo y una tasa efectiva del 33% anual es equivalente a uno en dólares del 10% si el tipo de cambio al vencimiento del préstamos se encuentra en 1750 $/u$s.
Ahora bien, vale tener en cuenta que en octubre de 2027 habrá elecciones presidenciales y para junio del año que viene la Argentina estará en plena campaña electoral.
En ese contexto, si el gobierno decide “pisar” con fuerza el tipo de cambio para contener la inflación, entonces un crédito aparentemente inofensivo del 33% terminará teniendo en dólares un costo superior al 15%, es decir, una tasa inviable para el negocio agrícola actual.
En cambio, si las circunstancias hacen que haya que devaluar la moneda para evitar una “sangría” del sector exportador, entonces el costo del crédito medido en dólares se tornará conveniente.
Transcurridos dos años y medio del mandato de Javier Milei, el ministro Luis “Toto” Caputo, responsable de la gestión económica, demostró en varias oportunidades que está dispuesto a “sacar muchos conejos de la galera” con tal de seguir empleando el tipo de cambio como “ancla” inflacionaria.





