La capacidad de compra de los empresarios agrícolas argentinos medida en “ladrillos” mejoró de manera notable en la actual coyuntura.
En el pasado mes de mayo se necesitaron 9,6 toneladas de soja Rosario “billete” –aquella que se obtiene en función del tipo de cambio real– para comprar un metro cuadrado de un departamento usado en el barrio porteño de Palermo. Se trata del nivel más bajo de la última década.
Este año coincidió una recuperación del precio internacional de la soja junto con la necesidad de originar mercadería por parte de la industria, lo que reforzó la firmeza del poroto en el mercado argentino.
Por otra parte, el proceso de normalización del mercado cambiario instrumentado por el gobierno de Javier Milei contribuyó a incrementar el poder de compra de los granos.
En lo que respecta a los inmuebles usados en la ciudad de Buenos Aires (CABA), según el índice elaborado por ZonaProp, los valores, si bien se recuperaron con respecto al “piso” de 2023, siguen muy por debajo del nivel experimentado entre 2017 y 2019.
El momento actual, en términos históricos, resulta propicio para cambiar soja por inmuebles urbanos, considerando el precio promedio del metro cuadrado de departamentos usados en un barrio de referencia porteño (Palermo), según valores promedio relevados por ZonaProp. Para la soja se considera el promedio mensual del disponible “pizarra” Rosario ajustado por dólar MEP y “blue”, dependiendo de los años.
Entre 2022 y 2025 la relación soja/departamento se mantuvo relativamente estable para ubicarse en un nivel adecuado, considerando la evolución del poder de compra del poroto respecto del valor de los inmuebles.
En mayo de 2020 se registró un fenómeno extraordinario con un derrumbe del precio internacional de la soja (y de los commodities en general debido a la pandemia) junto con una devaluación brutal de la moneda, que se reflejó en el mercado real pero no en el tipo de cambio oficial.
En lo que respecta a los departamentos, luego de la desactivación del cepo cambiario realizada a comienzos de 2016 por la gestión macrista y el “blanqueo de capitales” de residentes locales, los precios de los inmuebles registraron una suba considerable, la cual además estuvo en parte impulsada por el regreso de los créditos hipotecarios UVA.
Sin embargo, la crisis económica que se desató en 2019 provocó una destrucción de la demanda de inmuebles que se evidenció en una caída progresiva del valor de los departamentos, proceso que se revirtió parcialmente a partir de 2024 con la normalización de las principales variables macroeconómicas.






