Hubo un tiempo en que el sur de Formosa era sinónimo de algodón. Los campos alrededor de El Colorado se pintaban de blanco cada campaña y la economía regional giraba alrededor del cultivo que durante décadas fue el motor productivo de buena parte de la provincia.
Pero el paisaje cambió.
Las sequías, los vaivenes climáticos, la pérdida de rentabilidad y el peso de un negocio cada vez más difícil para pequeños y medianos productores fueron empujando lentamente a los chacareros hacia otra actividad que siempre estuvo ahí, aunque en segundo plano: la ganadería.
“Mi papá y mi abuelo fueron agricultores. Nosotros también teníamos, como se dice, en la esquina del campo un lotecito de vacas que estaba ahí nomás. Pero con el tiempo uno fue viendo que la agricultura no arrancaba, no andaba, y empezó a mirar con más cariño a los animales”, resumió ante el micrófono de Bichos de Campo Omar Chalé, presidente de la Sociedad Rural de El Colorado.
La historia de su familia es prácticamente la misma que la de cientos de productores del sur formoseño. Durante las décadas del setenta y del ochenta la agricultura ocupaba incluso más superficie que la ganadería. Además del algodón se sembraban maíz, sorgo y girasol. La producción era predominantemente agrícola y la hacienda ocupaba los rincones menos productivos de los establecimientos.
Pero la ecuación se invirtió.
“Los productores eran mixtos y fueron cambiando. Hoy Formosa es una provincia mayoritariamente ganadera y los productores algodoneros quedaron muy pocos. El pequeño productor algodonero formoseño ya no existe”, describió Chalé.
Los que permanecen en el negocio del algodón son principalmente grandes establecimientos capaces de soportar escalas, costos y riesgos que quedaron fuera del alcance de los productores medianos y pequeños. La salida apareció entonces del lado de las vacas.
Pero no se trata de una ganadería tradicional o de baja productividad. Según Chalé, la reconversión agrícola terminó convirtiéndose en una ventaja competitiva para el nuevo perfil ganadero de la región.
“El productor que fue agricultor es un buen ganadero porque sabe manejar, invertir y además le quedó equipamiento. Entonces hace pasturas, hace limpieza de campo y trabaja distinto”, explicó.
La base del rodeo sigue siendo el Brahman, perfectamente adaptado a las altas temperaturas y a las condiciones ambientales del norte argentino, pero cada vez ganan más espacio los cruzamientos con Brangus y Braford.La actividad predominante es la cría.
“En Formosa principalmente se produce el ternero. La mayoría vende en remates o comercializa el destete”, explicó el dirigente rural.
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El cambio, además, vino acompañado de una mayor incorporación tecnológica: “Se usa mucha tecnología y la ganadería mejoró mucho en este tiempo”, sostuvo Chalé.
Paradójicamente, algunas de las condiciones que golpearon a la agricultura terminaron favoreciendo a la ganadería: “Formosa tiene un buen clima para la ganadería. No así a veces para la agricultura. La ganadería resiste más las lluvias y también un poco más las sequías”, explicó.
Por eso, lejos de pensar en un techo productivo, en la región creen que el proceso recién está empezando: “Formosa tiene mucha capacidad y mucho campo apto para la ganadería. Yo creo que es una provincia con mucho vuelo para crecer”, afirmó el presidente de la Rural de El Colorado.
Claro que para transformar ese potencial en realidad todavía faltan algunas piezas. La principal, según el dirigente, es el acceso al financiamiento: “Sería interesante que a través del Banco Nación existieran buenas líneas de crédito para infraestructura, compra de vientres y armado de los campos. Hay mucha gente que está empezando y cambiar de la agricultura a la ganadería requiere inversión”, señaló.
Porque convertir un campo agrícola en uno ganadero no es simplemente largar vacas sobre el lote donde antes había algodón. Hace falta alambrar, hacer aguadas, implantar pasturas, incorporar genética y construir infraestructura. Y eso demanda capital.
Aun así, el optimismo predomina entre quienes vienen protagonizando esta reconversión del sur formoseño: “Ojalá estos precios se mantengan en el tiempo. Formosa tiene buenas tierras, buen clima y productores que le ponen ganas y enfoque. Yo creo que la provincia tiene un enorme potencial ganadero”, concluyó Chalé.





