El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, celebró este jueves la noticia de que Senasa autorizó la venta en el país de Aftogán, la vacuna contra la fiebre aftosa que elabora el laboratorio colombiano Vecol, una empresa de origen y participación mayoritariamente estatal que es uno de los grandes proveedores mundiales de este insumo y que, según remarcó el propio funcionario, vende unas 6 millones de dosis anuales en Uruguay, donde es el principal proveedor.
Se trata, por ahora, apenas de una autorización de venta y no de una llegada efectiva del producto al mercado argentino, aunque para el ministro la sola posibilidad de que Vecol irrumpa alcanza para reforzar lo que él busca desde hace dos años, que es un entorno más competitivo en el negocio de las vacunas antiaftosa, hasta ahora dominado por Biogénesis Bagó y CDV.
La contradicción, es que Sturzenegger recurre al laboratorio colombiano controlado por el Estado del país sudamericano, gobernado por el rival ideológico Gustavo Petro, para quien Javier Milei dedicó en su momento insultos e improperios. La vacuna colombiana llega, en este caso, para desactivar lo que el desregulador Sturzenegger entiende como monopolio y buscó personalmente que esta vacuna llegue a Argentina.
MÁS OFERTA EN VACUNA AFTOSA. Ayer recibimos con mucha alegría la noticia que @SenasaAR había aprobado la vacuna contra la aftosa Aftogán del laboratorio colombiano Vecol. Vecol es un importante proveedor mundial de vacunas aftosa. En Uruguay vende unas 6 millones de dosis… pic.twitter.com/xTVzqGyFve
— Fede Sturzenegger (@fedesturze) July 30, 2026
“MÁS OFERTA EN VACUNA AFTOSA. Ayer recibimos con mucha alegría la noticia que Senasa había aprobado la vacuna contra la aftosa Aftogán del laboratorio colombiano Vecol”, escribió Sturzenegger en su cuenta de X. Y agregó: “Vecol es un importante proveedor mundial de vacunas aftosa. En Uruguay vende unas 6 millones de dosis anuales, siendo allí el mayor proveedor. La posible irrupción de Vecol (por ahora es tan solo la autorización de venta) nos ayuda a reforzar un entorno más competitivo en este mercado”.

La aprobación de Aftogán no es una novedad aislada, sino la continuación de una saga que Sturzenegger viene protagonizando desde hace dos años y que ya había sumado un capítulo el 27 de febrero pasado, cuando Senasa habilitó el registro de la vacuna que el laboratorio argentino Tecnovax importa desde Brasil, elaborada por Ourofino Saúde Animal.
En aquella oportunidad el ministro había anticipado que la competencia sumaría “nuevas opciones”, mencionando puntualmente a Vecol y a la paraguaya Lauda como próximas alternativas. Lo de Colombia, además, no fue casualidad ni improvisación. Este medio había revelado en diciembre pasado que, tras el baldazo de agua fría que significó para el ministro la noticia de que Brasil construiría su banco de antígenos con apoyo de la propia Biogénesis Bagó, Sturzenegger se presentó personalmente en las oficinas de Senasa para pedirle a la titular del organismo, Beatriz Giraudo, que se destrabara el camino para importar la vacuna desde Colombia, en articulación con el grupo Calier.
Vecol —Empresa Colombiana de Productos Veterinarios— es una compañía que, aun con participación privada incorporada a lo largo de los años, mantiene mayoría estatal, y que en 2024 entregó 42,4 millones de dosis para la campaña de vacunación antiaftosa en su país.
Para reforzar su argumento de que los precios locales vienen bajando, Sturzenegger contó que le había pedido a un conocido de Córdoba que aplica la vacuna desde hace años que le enviara los valores que había pagado en las últimas campañas. “De cualquier manera ayer le pedí a un conocido de Córdoba que hace años aplica la vacuna allí que me mande los precios que él había pagado en los últimos años (gracias Agustín!)”, escribió el ministro, quien acompañó el tuit con un gráfico que muestra esa serie de precios en valores constantes. “El resultado de la serie que me envió en valores constantes se muestra en el gráfico adjunto”, señaló.
El gráfico, si bien elocuente, no explica las razones de la caída, ya que desde la asunción de este gobierno, no ingresaron vacunas nuevas a gran escala que amplíen la oferta y por ende la caída de valores.
Con ese material como respaldo, el funcionario redobló la apuesta política: “La realidad es que hemos avanzado durante la presidencia de Milei muchísimo. Y aunque los precios todavía no son los de la región ya no son un valor escandaloso. Nos acercamos a la normalidad”, cerró Sturzenegger, quien acompañó el mensaje con su clásico “VLLC”.
Vale recordar que la comparación de precios entre la Argentina y los países vecinos fue, justamente, el combustible que alimentó toda esta cruzada del ministro contra el sector privado local de sanidad animal, pues durante meses insistió en que acá se pagaba mucho más que en la región por cada dosis, responsabilizando de ese sobrecosto al esquema montado por Biogénesis Bagó y CDV.
Ahora, con Tecnovax ya autorizado para vender la vacuna brasileña y con Vecol sumándose como una alternativa colombiana —de mayoría estatal, dato no menor para un funcionario que suele blandir las banderas de la desregulación y el libre mercado—, el ministro insiste en que el objetivo no es perjudicar a nadie sino, según sus propias palabras de febrero pasado, terminar con “un sistema” y no con una empresa en particular.




