El puerto de Bahía Blanca tiene en estos días dos operaciones que, más allá de su volumen puntual, confirman un cambio de fondo en la forma en que opera el principal puerto de aguas profundas del país.
Según informó el portal Argenports.com, el granelero Cl Loudi ya está cargando en la terminal de Cargill 63.000 toneladas de porotos de soja con destino a China, mientras que el Great Mind ingresará durante el fin de semana a la terminal de LDC para embarcar otras 66.000 toneladas de la misma oleaginosa, también rumbo al mercado chino. Entre ambos buques, de tipo Panamax, sumarán 129.000 toneladas de soja que partirán hacia el principal comprador mundial del grano.
El dato relevante de la carga está en el rol que está empezando a cumplir Bahía Blanca dentro de la cadena exportadora argentina. Durante décadas, el puerto bahiense funcionó fundamentalmente como puerto de completamiento, ya que los buques iniciaban la carga en las terminales del Gran Rosario, y luego bajaban hasta el sur bonaerense para aprovechar su mayor calado y terminar de llenar las bodegas antes de zarpar hacia los mercados internacionales. Era, en los hechos, una escala técnica antes que un origen de carga propiamente dicho.
Esa lógica empezó a modificarse en los últimos años. Cada vez con mayor frecuencia, buques de gran porte llegan directamente a Bahía Blanca para cargar allí la mayor parte de su mercadería, o incluso la totalidad, lo que consolida al puerto como origen de embarques de gran volumen y no únicamente como punto de paso. Los casos del Cl Loudi y el Great Mind se inscriben en esa tendencia y se suman a otras operaciones similares registradas a lo largo de este año, entre ellas el embarque del buque Seralia y otros dos gigantes que cargaron 130.000 toneladas de soja rumbo a China desde puertos bonaerenses, según había reportado también Argenports.com en notas anteriores.
Fuentes del sector consultadas oportunamente por ese medio explican que esta modalidad responde a una combinación de factores que vienen madurando en paralelo. Así se evidencia el crecimiento de la oferta exportable del sur bonaerense, la capacidad operativa de las terminales locales y las ventajas logísticas que ofrece Bahía Blanca para atender buques de gran porte sin necesidad de completar carga en otro puerto. La región de influencia del puerto, que abarca buena parte del sudoeste bonaerense y zonas productivas vinculadas al sur de La Pampa, viene sosteniendo un volumen de producción granaria que permite pensar en embarques originados íntegramente en sus propias terminales.
Especialistas del sector consideran que una mayor profundidad en ese corredor fluvial podría reducir, con el tiempo, parte de los completamientos históricos que hoy explican buena parte del tráfico de buques hacia el sur bonaerense. Sin embargo, lejos de debilitar a Bahía Blanca, ese escenario podría terminar de consolidar su perfil como origen pleno de cargas, en la medida en que el puerto ya viene demostrando capacidad para sostener operaciones de este tipo por mérito propio, sin depender de la combinación con otras terminales.
*Foto de portada: ArgenPorts.com





