Ana Boracchia es productora de ovinos en la localidad de Exaltación de la Cruz, al norte de la provincia de Buenos Aires. En su establecimiento trabaja con majadas comerciales y actualmente atraviesa la época de parición.
Además de su actividad productiva, es dirigente rural de Carbap e integra la subcomisión de Educación, desde donde participa de distintas iniciativas vinculadas con las escuelas rurales y agrarias.
“Carbap tiene un foco muy fuerte puesto en la educación”, explicó Boracchia, que destacó el trabajo que realizan desde las entidades rurales junto con las comunidades. Por caso, en abril pasado organizaron un congreso en Tandil que reunió a más de 300 personas de manera presencial y virtual, con la participación de escuelas de distintos puntos de la provincia.
“La educación es la base, es lo que le va a abrir todas las puertas a los chicos, lo que les va a dar oportunidades en la vida”, sostuvo la dirigente, que remarcó que el compromiso de las entidades rurales con este tema no es circunstancial. “Estamos a full y creo que está en la esencia de los que integramos Carbap el acompañar los procesos de educación. Todos estamos muy comprometidos con este camino”, afirmó.
Carbap articula su accionar con EduRural, una red de organizaciones que trabaja sobre educación rural y agraria y de la que participa Carbap a través de CRA. La red reúne a distintas entidades que desarrollan capacitaciones, becas y acompañamiento de proyectos educativos.
El objetivo de estas actividades es acercar herramientas y experiencias que permitan fortalecer a las comunidades rurales. “Hubo ejemplos de casos educativos en distintos lugares y realmente complejos, en donde se habló verdaderamente de ejemplos en donde la educación sí saca adelante una comunidad. Es capaz de hacerlo, por supuesto con esfuerzo, pero lo pudo lograr”, señaló.
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Boracchia también destacó el trabajo que realizan las rurales con las escuelas de sus zonas. “No es una conexión de ‘te llevo libros y te ayudo’ o ‘te arreglo el camino rural’. Es una coordinación, un acompañamiento. La escuela rural sabe que cuenta con nosotros y nosotros estamos permanentemente tratando de acompañarlos”, sostuvo.
La dirigente indicó que uno de los principales objetivos es garantizar igualdad de oportunidades entre los alumnos del campo y los de las ciudades: “La idea es que se formen y que tengan la misma posibilidad que un chico del ámbito urbano”.
Ese acompañamiento también busca generar vínculos entre estudiantes de distintas escuelas. Boracchia dio como ejemplo una jornada con drones realizada en una escuela rural de la zona, a la que asistieron alumnos de escuelas agrarias y de una escuela técnica.
“Nosotros podemos ayudarlos a ver qué podemos armar con lo que tenemos, para que los usen en agricultura y en ganadería”, recordó sobre el planteo hecho a los estudiantes.
Para la productora, estos encuentros permiten que los jóvenes conozcan otras realidades y también encuentren nuevas posibilidades de formación. “Esto hace que los chicos se conozcan, que generen vínculo”, resumió.
Actualmente, también se trabaja sobre problemas concretos de las escuelas rurales “como la caída de la matrícula, el plurigrado, la conectividad y la formación docente”.
“Tener conectividad es clave, pero también contar con los caminos de acceso, porque a una escuela que no se puede llegar, es una escuela que no tiene clases”, planteó.





