A cuatro meses de que la Justicia decretara la quiebra de SanCor y con el proceso de venta de sus activos todavía frenado, Atilra volvió a pronunciarse sobre el futuro de la histórica cooperativa láctea. El gremio advirtió por las consecuencias sociales y económicas de la demora y anticipó que podría avanzar con movilizaciones y otras medidas sindicales.
“Se sostiene con frecuencia que los tiempos de la justicia no son los de la sociedad”, comienza el comunicado difundido por el Consejo Directivo Nacional de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina.
Según el sindicato, ya pasaron nueve años desde que SanCor comenzó a mantener deudas salariales con parte de su personal, un año y medio desde la apertura del concurso preventivo y cuatro meses desde el dictado de la quiebra, sin que todavía exista una resolución firme que permita avanzar con la liquidación de los bienes y el pago a los acreedores.
La quiebra fue decretada el 22 de abril, luego de que la propia empresa reconociera que no podía afrontar sus compromisos. Más tarde, la Justicia puso en marcha un proceso para vender las seis plantas y las marcas que permanecen dentro de la masa de la quiebra, con una base global de 52,1 millones de dólares.
El proceso despertó interés y diez potenciales compradores llegaron a adquirir los pliegos. Pero el cronograma quedó suspendido a comienzos de julio, luego de que la Cámara de Apelaciones de Rafaela hiciera lugar a un recurso presentado por Fidulac SA, firma vinculada al empresario Gustavo Scaglione, que cuestionó el mecanismo elegido para la venta.
Ahora Atilra sostiene que esa demora está provocando “un daño pecuniario y social irreparable”, especialmente entre los trabajadores que quedaron sin empleo, quienes perdieron cobertura de salud y aquellos que habían adherido a retiros voluntarios y todavía esperan cobrar sus acreencias. El sindicato también aseguró que durante todo este tiempo brindó asistencia con recursos propios, pero que esa capacidad “se encuentra agotada”.
“Seguramente también comprenderán que no permaneceremos de brazos cruzados”, advirtió finalmente Atilra, que anticipó la posibilidad de marchar, manifestarse y realizar acciones sindicales junto con trabajadores de toda la actividad.
El reclamo marca un nuevo capítulo en una historia que el propio gremio empujó hacia la vía judicial: en septiembre del año pasado Atilra había resuelto pedir la quiebra de SanCor “con continuidad de explotación”. Ahora, con interesados en los activos pero la licitación frenada, reclama que esa salida llegue cuanto antes.





