Al momento de revisar liquidaciones de ventas de granos no es poco habitual que el productor agrícola considere que alguien en el “camino” se quedó con algo que le pertenece, aunque no tenga manera de comprobarlo.
Sin embargo, intentar interpretar una liquidación sin haber implementado un sistema de control del proceso comercial resulta contraproducente, porque no existe manera de obtener información válida sin datos que permitan reconstruir el precio final obtenido y lo efectivamente comercializado.
Así lo indicó este lunes Alberto Galdeano, socio director de la consultora Simpleza, durante un evento en formato virtual dedicado, precisamente, a las buenas prácticas de comercialización de granos.
“Para poder leer una liquidación, antes es indispensable haber implementado un sistema de control camión por camión y contrato por contrato”, advirtió.
Lo ideal es que en cada camión entregado y en cada contrato comercial la empresa agrícola pueda identificar las condiciones pactadas, los fletes abonados, las mermas, la calidad determinada y los criterios establecidos para aplicar descuentos y bonificaciones.
El primer aspecto, relativo a la mercadería, consiste en verificar la mercadería descargada. “Una merma de hasta el 0,3% es lo que se considera aceptable en un flete de granos, aunque no existe ninguna regulación al respecto”, comentó Galdeano.
Luego se aplican las mermas por humedad, granos dañados y cuerpos extraños, para lo cual, al momento de comparar a diferentes compradores, debe tenerse en cuenta que el procedimiento tiene que realizarse en función de una misma mercadería enviada, porque de lo contrario se llegará a conclusiones que pueden no ser acordes a la realidad de los hechos. El mismo criterio debe aplicarse en lo que respecta a la calidad de las partidas.
“Antes de llegar a una conclusión relativa a una liquidación, es indispensable que podamos contestar siete preguntas relativas a cada camión y cada contrato”, explicó.
“Como cada una de las instancias ocurre en momentos diferentes, con plazos que pueden extenderse por meses o más de un año, es fundamental que seamos ordenados con los registros para poder sistematizarlos en el ciclo final del proceso”, comentó.
Con cada uno de los procesos “mapeados” y los respectivos registros debidamente identificados, es factible poder reconstruir cómo se llegó al precio de liquidación en función del precio bruto acordado, de manera tal de detectar aspectos de mejora o eventuales errores.
“Cada comprador tiene sus particularidades y es necesario poder identificarlas. Por ejemplo, algunos pueden deducir el flete del precio, algo que, si bien puede resultar favorable en términos tributarios para la empresa agrícola, dificulta la posibilidad de hacer una trazabilidad del proceso comercial”, indicó.
“La transparencia la tenemos que construir nosotros a través de la gestión de la información. Una vez que se logra alcanzar ese proceso, es factible automatizarlo a través de aplicaciones de inteligencia artificial, las cuales solo deben usarse cuando se dispone de datos certeros en la materia”, resumió.










MENTIRAS. Quieren justificar el robo en la balanza y el robo por la humedad. No nos echen la culpa a nosotros diciendo que no sabemos leer las liquidaciones de granos. Primero echen a todos los recibidores. Me ha pasado de mandar 2 camiones sanos secos y limpios, y me descuentan por humedad en uno, y me rechazan el otro camión, que lo mando a otro puerto y resulta que lo reciben conforme. Y los 2 camiones se cargaron del mismo silo de chapa en una planta de silos con aireadores. LADRONES, siempre roban a los productores y le retienen todo lo que pueden.