Luego de meses de indefiniciones, este lunes por la mañana volvieron a escucharse novedades en Lácteos Verónica. Fue por una reunión convocada por el gerente de planta de la localidad de Lehmann, a pocos kilómetros de Rafaela y en el centro de Santa Fe, donde se dio a conocer la posibilidad de que la histórica firma pueda reactivarse con un contrato a fasón.
En medio de la desesperación de cientos de trabajadores que cobraron por última vez en febrero y que sostienen deudas salariales desde 2025, se vislumbra la posibilidad de que esa planta empiece a operar para un tercero. La noticia despierta cierta esperanza entre quienes sufren desde hace años el desmanejo de una firma que pasó de procesar un millón de litros por día a la nada misma, pero persiste la cautela sobre los alcances de esta promesa.
Eran más de 700 empleados; venían de ocho años de crisis, que ahora ya son nueve. En abril de 2025 dejaron de cobrar con regularidad los salarios y, a partir de ese momento, todo fue un caos. Con el sindicato siempre en medio, asegurando su beneficio primero y dejando de lado a los trabajadores, el caso pasó del ámbito santafesino a Nación e hizo el camino de regreso. Lograron hace un año un contrato pasajero de fasón por leche en polvo que no se terminó de cumplir y, con eso, se desvanecieron los pagos de salarios y la actividad.
Pasaron las protestas generadas por los trabajadores de la planta de Lehmann, los silencios de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) y, sobre todo, la impunidad de la familia Espiñeira. Sólo se logró reactivar parcialmente la planta de Suardi para pagar deuda una pendiente con un empresario de la zona, y el resto, es una sumatoria de rumores que nunca lograron concretarse.
Sin embargo, este lunes por la mañana hubo novedades en Lehmann, donde Santiago Meyer, gerente de la planta que hoy luce abandonada, se reunió con los trabajadores para anunciar un acuerdo de fasón que podría reactivar pronto las instalaciones.
La intención, señalaron, es producir leche en polvo para la firma Santa Clara, oriunda de Villa María. Se trata de un acuerdo que comenzaría a regir el 1 de noviembre y demandaría que el personal ligado al mantenimiento se ponga en marcha para que, al menos, parte de los operadores de planta comiencen con su tarea. Es de recordar que, más allá de la línea productiva puntual, también implica reactivar el trabajo de seguridad, limpieza y hasta del comedor.
Sin embargo, por estas horas los detalles escasean ya que esta primera reunión debió suspenderse hasta nuevo aviso por una situación violenta generada entre un trabajador desesperado, con casi un año de deuda salarial, y el gerente.
Según pudo saber Bichos de Campo, hoy mismo ingresaría algo de material para ir alistando las instancias previas a la producción e incluso en las próximas horas se podría dar una próxima convocatoria para generar una reunión donde realmente se aporten detalles de cantidad de personal beneficiado, formas de pago de salarios e información sobre deudas.
Pero lo más importante es que son los trabajadores, de manera directa, los que gestionan estas instancias, ya sin el gremio que los abandonó por completo.
La posibilidad de una reactivación parcial es, para muchos, una bocanada de aire fresco, una ligera esperanza. Para otros, suena a un nuevo engaño. Y, para los que siguen esperando en cualquiera de las tres plantas, un capítulo más de una agonía injusta.
Muchos trabajadores, en estos meses, pudieron conseguir otros trabajos, sobrevivir con emprendimientos y changas, mientras la familia Espiñeira sigue meditando qué hacer con su posesión, sin contemplar a las personas afectadas. La impunidad es judicial, porque jamás se ejecutaron pedidos de pago de deudas denunciadas, las múltiples quiebras, y mucho menos hubo intervención concreta de las carteras de Trabajo en las provincias o la Nación, haciendo cumplir la ley. La ausencia de ARCA y ANSES en el pedido de explicaciones de los pasivos también operó para que esa impunidad crezca y se consolide.
Es por eso que esto que parece una oportunidad de fasón para Santa Clara, para muchos, es una instancia más de desazón, en medio de tanta injusticia.

A pesar de todo, la expectativa no se agota. Ojalá en unos días estemos contando que la caldera volvió a funcionar y que la gente volvió a trabajar, pero ningún proceso, por más temporal que sea, borra el cúmulo de delitos y omisiones de todos estos años.
La lechería argentina necesita producir más, mejor, recuperar capacidad de proceso y proyectarse al mundo, más allá de la demanda local, para que toda la cadena tenga un beneficio que no solo es económico, sino también social.





