Daniel Urcía, vicepresidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales de la Argentina (FIFRA), advirtió que la falta de información está demorando la adhesión de productores ganaderos a VISEC Carne, la plataforma que permite documentar la trazabilidad de los animales y demostrar que la carne exportada a la Unión Europea cumple con las exigencias del reglamento antideforestación.
Hasta ahora, se sumaron a ese sistema voluntario unos 15.000 campos, cerca de 40 frigoríficos, 170 consignatarios y 52 importadores.
Según remarcó Urcía durante la feria SIAL de París, el trámite no tiene costo para los establecimientos y negarse a facilitar los datos podría dejarlos afuera de un mercado clave. “Si yo fuera productor sería muy torpe no hacerlo, porque no tiene costo alguno, es solamente permitir el uso de esos datos”, sostuvo el directivo de la imdustria, al cuestionar la confusión que existe en parte de la cadena ganadera sobre los requisitos que exige Europa.
Por cierto, hay una parte de la dirigencia rural que recomienda a los ganaderos no adherir al VISEC, ya que considera que es una decisión contraria a los intereses del sector primario.
El reglamento europeo, cuya entrada en vigencia fue postergada el año pasado y que el sector argentino debe considerar como aplicable desde el 1 de enero próximo, exige que los importadores de carne y otros commodities acrediten que los productos no provienen de tierras deforestadas después de la fecha de corte establecida por la normativa desde 2020. La obligación recae sobre quienes introducen la mercadería en Europa, pero los proveedores deben aportar la información necesaria para demostrar su cumplimiento.
“Los importadores están preocupados porque tienen penalidades económicas muy grandes. Van a pretender tener la documentación para poder acreditar que esto se cumple”, explicó el dirigente frigorífico. Y agregó que no alcanza con la reputación de la Argentina como país productor de carne: “No pueden solamente contarlo o mostrar una imagen país. Hay que sustentar con la documentación que esas tropas que nacieron en un campo, se criaron en otro y se terminaron en otro, todos esos campos cumplieron con la reglamentación”.
Para Urcía, uno de los principales problemas es que parte de los productores interpreta el procedimiento como una nueva certificación onerosa o como una carga burocrática adicional. “Creo que se politizó de alguna manera y me parece que es en lo que nos equivocamos”, señaló.

El vicepresidente de FIFRA explicó que la cadena ya venía trabajando con los requisitos vinculados al acceso al mercado europeo, pero ahora debe garantizarse la trazabilidad de todo el recorrido del animal, desde el campo de nacimiento hasta el establecimiento de terminación. Por eso, advirtió que los invernadores y quienes engordan hacienda también deben verificar que sus proveedores estén incorporados al sistema.
El procedimiento consiste en permitir que las plataformas habilitadas, entre ellas VISEC Carne y Trade Store, accedan a información pública de organismos como el Senasa, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y otras dependencias estatales. Además, los establecimientos deben controlar que el polígono que identifica sus campos esté correctamente delimitado.
“Hay mucha desinformación. No tiene costo para el productor, esto no es una certificación”, insistió Urcía, quien definió el trámite como una gestión administrativa que se realiza una sola vez. La información se consolida para acompañar los embarques y permitir que los importadores acrediten ante las autoridades europeas el cumplimiento de las exigencias.
El dirigente también detalló que el desarrollo del sistema demandó inversiones de distintos actores de la cadena. La industria frigorífica financió el software para procesar los datos, mientras que el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) solventó el análisis de imágenes satelitales. A su vez, el Estado facilita el acceso a las bases de información pública.
“Europa para Argentina es la vidriera, es el shopping”, resumió Urcía al defender la importancia comercial de ese destino, especialmente para los cortes enfriados de mayor valor, como el bife, el cuadril y el lomo. Por eso consideró que cumplir con los requisitos ambientales y de trazabilidad es indispensable para sostener el acceso a ese mercado.

“Filosóficamente podés no compartir la decisión, pero el país comprador tiene autonomía para imponerte algunos requisitos y los tenemos que cumplir”, concluyó.
A la vez, Urcía planteó que la adaptación a las exigencias externas debe acompañarse con mejoras en la competitividad interna. Mencionó el peso de Ingresos Brutos, el impuesto al cheque y las tasas por movimientos de hacienda, además de la necesidad de avanzar en la unificación del estatus sanitario de las plantas frigoríficas. También reclamó eliminar el derecho de exportación del 5% que grava los embarques de novillos, al considerar que su recaudación ya no es significativa y que su eliminación ayudaría a mejorar la competitividad del sector.





