En un lapso de apenas 4 meses, dos de las privatizaciones más importantes del gobierno de Javier Milei fueron para la familia Román, la de la Hidrovía y la de Agua y Saneamientos Argentinos (Aysa). La vía logística más importante para el país y el servicio público básico que abastece al distrito más poblado, bajo un mismo linaje.
Tras la apertura de sobres, se confirmó que la empresa proveedora de servicios de agua y cloacas para el AMBA será controlada por el grupo empresario que lidera Rowing, una firma con más de 3 décadas de historia y un muy extenso recorrido en la obra pública y la logística. Su dueño, Walter Román, es hermano de quien controla Servimagnus, una de las firmas beneficiadas por la concesión de la Hidrovía, con la que incluso trabaron contratos de obras tiempo atrás.
Las líneas sucesorias que dejó el imperio del empresario Alfredo Román, los importantes ganadores del plan de privatizaciones del gobierno.

Con una oferta económica de 340,2 millones de dólares, el consorcio encabezado por Rowing le ganó la pulseada al que lideraba el Grupo Roggio y resultó ganador de la concesión que le permitiría operar Aysa por los próximos 30 años, con la posibilidad de extenderlo otros 10.
Las caras visibles del grupo empresario son Walter Román y Mauricio Filiberti, dueño de Transclor y uno de los proveedores de las plantas potabilizadoras que hasta ahora administraba el Estado. El tándem lo completan la firma brasileña Arcos Saneamento e Participações y PHX, de Países Bajos.
Aunque no figuran directamente entre los oferentes dentro del proceso, que hoy culminó con la apertura de las ofertas económicas, también se especula con que el Grupo Neuss, un importante miembro del Círculo Rojo, también participa en las sombras del conglomerado que tiene a Walter Román como cara visible.
Lo mismo habían hecho, tan sólo cuatro meses atrás, con el hermano de Walter, Ricardo, y su sobrino, Leonardo, ambos dueños de Servimagnus, la firma que ganó la concesión del balizamiento de la Hidrovía.
En la mesa del domingo están servidas las adjudicaciones más jugosas, un plato que, de todos modos, es habitual para sus miembros.
Además de su trayectoria como constructora privada, Rowing tiene una larga historia en la obra pública y ha sido elegida para contratos de saneamiento, infraestructura eléctrica, obras urbanas, puertos y hasta tratamiento de residuos. En Aysa, sin ir más lejos, integró contrataciones para mantener y rehabilitar redes de agua potable y cloacas.
A través de Urbano Express, otra compañía de su entramado empresario, Román también quedó vinculado a una millonaria adjudicación del PAMI para la provisión y distribución de pañales durante 2025. Aquella licitación terminó envuelta en denuncias por presunto direccionamiento y sobreprecios.
Y ese mismo año, dos empresas vinculadas al empresario, Direct Group y Lógico, aportaron 20 millones de pesos cada una a la campaña legislativa de La Libertad Avanza. Favor con favor se paga.

Los hijos de Alfredo Román decidieron tomar caminos diferentes en los años noventa. Ricardo continuó el legado de su padre y se dedicó a la logística y la infraestructura portuaria. Walter construyó su imperio en la construcción. Pero, además de la mesa del domingo, los hermanos se reencontraron una y otra vez en interesantes contratos que compartieron.
Entre 2007 y 2008, Rowing, Servimagnus y SDC do Brasil llevaron adelante el dragado de los canales Norte y Acceso del Puerto de Buenos Aires, una obra que significó 34 millones de pesos en aquel entonces. Cinco años más tarde, fueron elegidos para la misma tarea en Mar del Plata, sólo que con un presupuesto de más de 100 millones.
Ahora, Walter y Ricardo Román vuelven toman partido en dos de las privatizaciones más importantes del ciclo de Javier Milei.
Tal como se dio a conocer en junio, la concesión de la Hidrovía quedó en manos de la compañía belga Jan de Nul, la misma que la controló durante las últimas 3 décadas, y de Servimagnus, que tiene un 40% de participación en ese consorcio. La concesión será por los próximos 25 años, con la posibilidad de prorrogarse por otros 5, y el mes pasado las firmas iniciaron formalmente el contrato.
Con la promesa de abaratar en más de un 13% el costo del peaje, cuya nueva tarifa ya entró en vigencia, la concesión comprende el dragado, redragado, profundización, balizamiento y mantenimiento de la principal vía de salida de las exportaciones agroindustriales argentinas, desde la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay hasta aguas profundas del Río de la Plata.

A sólo cuatro meses de que su hermano se hiciera con el control de la Hidrovía, Walter Román liderará el consorcio que acaba de recibir el 90% de las acciones de Aysa. No es, igualmente, el socio mayoritario de ese grupo, un título que le reservan a PHX Aqua.
Entre los nuevos dueños de Aysa, la firma holandesa mantiene el 55% de la composición accionaria, Rowing el 20%, Arcos Saneamento el 15% y Transclor el 10%. El contrato de concesión contempla un plazo inicial de 30 años, prorrogable por 10.
Según explicaron desde el gobierno, entre 2027 y 2031 deberán ejecutar un programa de inversiones de más de 2000 millones de dólares, y comprometerse a realizar obras de expansión, mantenimiento y optimización de las redes de agua potable y saneamiento. Para el final de la concesión, deberán alcanzar un mínimo del 90% de cobertura de agua y 75% de cloacas en la ciudad de Buenos Aires y el AMBA.




