Martín Lacase empezó a trabajar en el campo familiar cuando tenía apenas 14 o 15 años. Después fue matarife, alquiló un frigorífico y, con mucho esfuerzo y reinversión, fue construyendo su propia estructura dentro de la cadena de la carne. Hoy está al frente de Grupo Tresnal, una empresa que integra desde la cría hasta la industria frigorífica y que también cuenta con feedlot, planta de acopio y una estructura logística propia.
“Tresnal es una empresa que ya tiene más de 30 años y que está integrada verticalmente desde la cría”, explicó Lacase en charla con Bichos de Campo. La compañía tiene establecimientos de cría en Coronel Pringles, Madariaga, Maipú, Rauch, 25 de Mayo y La Pampa; realiza recrías principalmente en 25 de Mayo y Madariaga, y termina los animales en un feedlot ubicado en 25 de Mayo.

El planteo incluye la recría para que los animales entren al corral con 320 a 340 kilos y sean enviados a faena con 470 a 480 kilos.
Para eso, Tresnal compra buena parte de la invernada que necesita y también aprovecha los terneros producidos en sus propios campos. La empresa produce alrededor de 30.000 novillos por año y tiene una capacidad de unas 12.000 cabezas en el feedlot.
A esa estructura productiva se suman una planta de acopio y una empresa de logística con casi 40 camiones, entre unidades para cereales, hacienda y transporte refrigerado. “En la cadena tratamos de estar en todos los eslabones para ser un poquito más competitivos”, resumió Lacase. La lógica es reducir costos de transacción y ganar estabilidad en un negocio donde los márgenes son cada vez más ajustados.

El último eslabón es el frigorífico de Navarro, que funciona bajo el nombre Grupo Tresnal y realiza ciclo 1 y ciclo 2. La planta faena unas 10.000 cabezas por mes y el año pasado llegó a unas 120.000 cabezas. Después de haber estado enfocada principalmente en el mercado interno, la empresa lleva cuatro años invirtiendo para adaptar la planta a los estándares de exportación. Hoy, alrededor del 10% de la producción se exporta, principalmente a Europa y Brasil. También logró habilitaciones para Estados Unidos y trabaja para ampliar sus destinos.
Para Lacase, ese cambio es indispensable frente a un mercado interno que considera cercano a su piso en cuanto a consumo por habitante. Su objetivo es avanzar hacia una matriz con mayor participación exportadora y abrir mercados como China y otros destinos del sudeste asiático. Pero entiende que, para que eso ocurra, hace falta una transformación de fondo de la industria: más plantas habilitadas y una mayor unificación de los estándares sanitarios.
“Las plantas tienen que tener todos los mercados abiertos”, sostuvo. Y puso como ejemplo a Uruguay, donde observa una mayor proporción de establecimientos con acceso a los mercados internacionales.

El otro problema que marca es cómo se aprovecha la media res. Los mercados externos demandan determinados cortes de alto valor, mientras que el resto debe encontrar destino en otros países o en el mercado interno. En ese esquema, las menudencias también tienen un papel importante para mejorar el recupero total del animal.
Lacase cuestionó, además, la competencia que generan los establecimientos que trabajan con menores exigencias sanitarias frente a las industrias que invierten para exportar. “Ese modelo en el año 2026 debería ir reduciéndose”, planteó al referirse a la comercialización de medias reses y defendió una mayor venta por cortes y en cajas, tomando como referencia el modelo uruguayo.
Para el empresario, Argentina tiene una oportunidad concreta en la exportación de los cortes de mayor valor. Mientras el consumo interno demanda determinados productos, otros cortes podrían encontrar mejores precios afuera. “Eso es lo que la Argentina se está perdiendo”, afirmó, al señalar que incluso valores históricos como los de la Cuota Hilton muestran el potencial que existe.
Después de haber recorrido prácticamente toda la cadena, desde aquel trabajo adolescente en el campo familiar hasta la conducción de una industria frigorífica, Lacase sostiene que el futuro pasa por seguir integrando, bajar costos, abrir mercados y aprovechar mejor cada kilo producido. En un negocio donde ya no alcanza con esperar que los números cierren, su apuesta sigue siendo la misma que marcó su recorrido: reinvertir y poner el esfuerzo en toda la cadena.




