Las exportaciones argentinas de carne vacuna atraviesan un 2026 de fuerte crecimiento en valor, con un dato que para el consultor Víctor Tonelli resulta especialmente significativo: los precios internacionales están acompañando y permiten que un aumento relativamente moderado del volumen se traduzca en una fuerte mejora de la facturación.
“Cuando lo comparamos en forma interanual tenemos aproximadamente un 11% más de volumen, pero un 48% más de valor, debido a que el valor por tonelada subió casi 34% a lo largo del año”, explicó a Bichos de Campo. El fenómeno corre en paralelo al incremento en las importaciones que, aunque marginales para la producción local, ya representan un kilo en el consumo total y proyectan mayores subas de cara al año próximo.
Mayores exportaciones y más importación. Dos escenarios en paralelo que, en el sector cárnico, no necesariamente se niegan el uno al otro.

Entre enero y agosto, señaló Tonelli, se exportaron unas 358.300 toneladas de cortes sin hueso, frente a las 322.000 toneladas del mismo período de 2025. En valor, el salto fue mucho mayor: se pasó de unos 2.120 millones de dólares a casi 3.000 millones. En eso tuvo que ver el precio promedio, que escaló de unos 6.400 dólares a 8.300 dólares por tonelada.
“Ese es el valor tal vez más significativo: pasamos de 2.120 millones de dólares a casi 3.000 millones. Es una cifra extremadamente positiva”, señaló el analista.
El cambio en los destinos también es relevante. Estados Unidos prácticamente triplicó el volumen comprado y pasó de representar 8% de las exportaciones argentinas a 22%. En sentido inverso, China redujo su participación del 60% al 47% y acumuló una caída de 16% en el volumen adquirido durante los primeros ocho meses. “En el negocio, significa que bajamos la dependencia china”, destacó Tonelli.
Israel también mostró un comportamiento destacado. Su participación pasó de 10% a 12% del volumen exportado, pero el dato más llamativo estuvo en el precio: el valor promedio por tonelada creció 60%.
En China, en tanto, Tonelli espera una mejora de los valores durante septiembre ya que Brasil y Australia, que históricamente aportaron alrededor del 60% de las importaciones a ese destino, quedaron sujetos a una cuota que, una vez superada, eleva el arancel del 12% al 55% y genera un escenario favorable.
Corre en paralelo otro escenario: el de las importaciones argentinas de carne vacuna, que también crecieron y comienzan a tener incidencia sobre el consumo interno. En agosto ingresaron unas 3.000 toneladas, contra 2.000 registradas el mismo mes del año pasado, un incremento del 44%.
“Si se traduce lo importado a su equivalente en res con hueso y lo dividís por el consumo por habitante y por año, te está dando casi un kilo por persona”, señaló Tonelli, quien estima que esas importaciones permitirán reducir la caída interanual del consumo por habitante.

Cabe destacar que más del 90% de esa carne proviene de Brasil y tiene como destino principalmente la elaboración de hamburguesas y chacinados. Para Tonelli, se trata de una herramienta que ayuda a cubrir parte del faltante de carne en el mercado interno.
“Prácticamente creció un 50% respecto del año pasado y mi visión es que seguramente esto ayuda a mitigar el faltante de carne destinado al mercado interno”, sostuvo, y le bajó el tono a lo que implica la importación de carne, un fenóno que, recuerda el analista, no es una particularidad argentina.
“La mayoría de los países productores y exportadores de carne también importan. El caso más impactante claramente es Estados Unidos, donde casi el 15% del consumo total, que va con destino a carne picada y hamburguesas, es carne importada”, concluyó.




