La definición del reparto del nuevo cupo de carne vacuna otorgado en el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea se transformó en una de las principales preocupaciones de la industria frigorífica exportadora.
Ese cupo tiene un arancel de ingreso bajo, de sólo 7,5% y se irá implementado de forma periódica. En este primer año sólo son 1.800 toneladas pero se irá ampliando hasta llegar a las 99.000 toneladas, por lo que el negocio será suculento ya que se trata del mercado de mayor valor.
El negocio a futuro es significativo, pero los referentes de los países del bloque Mercosur aún no logran consensuar cómo distribuir ese volumen de carne.
Por lo tanto, la sartén por el mango por ahora la tienen los importadores que operan bajo sus licencias correspondientes y hacen pesar su poder de compra.
De no haber distribución entre los miembros el que más podría aprovecharlo sería Brasil por su alta producción y fuerte inserción mundial. Además, si la cuota estuviera repartida cada país sabría qué puede ofrecer y, por lo tanto, sus empresarios tendrían más poder de negociación.
Esa fue la principal advertencia que realizó el presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, Mario Ravettino, quien consideró que el Mercosur debe arribar cuanto antes a un entendimiento para evitar que la demora termine perjudicando a los propios exportadores de la región.

Según explicó, el cupo correspondiente a este año ya fue cubierto mayormente por Brasil, aunque se trató de un volumen reducido, de apenas 1.800 toneladas. Sin embargo, el verdadero desafío pasa por definir el esquema que regirá el reparto de la nueva cuota prevista en el acuerdo comercial entre ambos bloques.
“Mientras no se llegue a un acuerdo, como esta cuota es con un sistema de licencias, la plusvalía la tiene el importador. Es decir, que hasta que cada país no sepa el cupo que tiene y lo pueda distribuir, está manejando mediante las licencias el negocio el bróker europeo”, explicó Ravettino.
Para el dirigente, la situación obliga a acelerar las negociaciones entre los cuatro socios del Mercosur. “Estamos en una situación difícil porque cada país tiene su posición. Brasil impulsa un sistema basado en la performance global de exportaciones, mientras que Argentina y Uruguay prefieren que se tome como referencia el desempeño específico de cada país en el mercado europeo. Paraguay, en tanto, plantea una distribución igualitaria, con un 25% para cada uno de los cuatro integrantes del bloque”.
Frente a esas posiciones encontradas, Ravettino considera que la salida pasa por una solución intermedia. “Yo creo que, si hay razonabilidad, se debería avanzar en un sistema mixto, en un mix entre el sistema de performance Unión Europea y el sistema de performance integral, estaría la solución a este problema”, afirmó.
Además, recordó que existe un plazo concreto para alcanzar ese entendimiento. “Hay plazo hasta septiembre para hacerlo”, señaló, por lo que estimó que la definición debería producirse en las próximas semanas.
Finalmente, volvió a reclamar la eliminación del 5% de derechos de exportación que aún pagan las exportaciones de carne vacuna provenientes de novillos, que se esperaba que el presidente Javier Milei anunciara en la reciente exposición rural de Palermo.
“Para el sector de la industria exportadora un 5% significa una posibilidad muy importante en márgenes de rentabilidad, que la necesita. Y para el Estado significa muy poco porque es un impacto de 130 millones de dólares al año. Es mucho para nosotros y no es tanto para el Estado. Ojalá tengamos suerte y este año recibamos esa noticia”, concluyó.





