El presidente Javier Milei anunció un acuerdo entre el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) y la empresa estadounidense Starlink para proveer conectividad satelital a 6000 escuelas rurales.
“Starlink se comprometió a donar 6000 kits satelitales junto a 24 meses de su servicio de internet más alto, que incluye acceso prioritario por hasta cinco terabytes mensuales”, aseguró Milei el pasado domingo en la Expo Rural de Palermo. “Sí, es un montonazo. Gracias, Elon (Musk)”, agregó en referencia al propietario de Starlink.
El antecedente inmediato de esa noticia hay que buscarlo el pasado 1 de junio, cuando se publicó en el Boletín Oficial la resolución 372/2026, por medio de la cual Enacom autorizó, con carácter excepcional, a Starlink Argentina para que opere las bandas de frecuencia en el rango W (92 – 114.25 GHz), destinadas al funcionamiento de estaciones terrenas (“Gateways Versión 5”) asociadas a servicios satelitales.
La nuevas estaciones (Gateways V5) consisten en dispositivos terrestres que se conectan la constelación satelital de Starlink para ampliar la capacidad de las redes de órbita baja.
“Esta autorización permitirá que Starlink realice una implementación tecnológica novedosa, que se verá reflejada en un aumento la capacidad de la red (tres veces), mayor reutilización del espectro radioeléctrico, mayor densidad de usuarios y menor riesgo de interferencia perjudicial son algunas de las ventajas que informa la empresa”, indicó Enacom por medio de un comunicado.
“La medida permitirá fortalecer la cobertura y mejorar la calidad de los servicios de internet, contribuyendo a reducir la brecha digital y promover la inclusión tecnológica de millones de argentinos. En particular, el despliegue de soluciones satelitales representa una herramienta clave para conectar regiones rurales, aisladas o de difícil acceso”, añadió.
La habilitación quedó sujeta al cumplimiento de estrictas condiciones técnicas y regulatorias, entre las que se incluyen la prevención de interferencias perjudiciales y el respeto a los límites de radiaciones no ionizantes.
La cuestión es que existen solo dos naciones que hasta el momento autorizaron a Starlink el uso de las bandas de frecuencia en el rango W: EE.UU. y la Argentina.
La empresa de Musk está intentando instrumentar lo mismo en otras naciones y regiones, aunque, por el momento, sin éxito. SpaceX, que opera la red de satélites Starlink, ha solicitado al gobierno de Australia que le asigne frecuencias que considera vitales para desarrollar su red de satélites, ya que no quiere someterse a un proceso de licitación.
“Si Australia procede con la licitación, se convertirá en una excepción importante en la comunidad internacional y los australianos sufrirán las consecuencias en forma de mayores costos o, peor aún, la falta total de servicio”, amenazó en abril pasado David Goldman, vicepresidente del área de políticas satelitales de SpaceX, en un artículo publicado por el medio australiano Financial Review.
La respuesta del gobierno australiano llegó en junio pasado, cuando la filial local de Starlink recibió una advertencia formal de la Autoridad Australiana de Comunicaciones y Medios (ACMA por sus siglas en inglés) por no presentar a tiempo los informes trimestrales obligatorios de quejas de los consumidores.





