El informe lechero del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) que se publicó este jueves ofrece un panorama amplio y con matices sobre la producción y el comercio mundial de lácteos, en el que la Argentina aparece como un protagonista en clara recuperación.
La proyección para 2026 ubica la producción nacional en 12.250 millones de toneladas, un aumento del 2,4% respecto de 2025.
El documento destaca que la mejora se apoya en márgenes más favorables para los productores, buenas condiciones de pasturas y un entorno macroeconómico más estable.
Aunque el número de tambos sigue disminuyendo por la consolidación del sector, las unidades productivas más grandes y eficientes son las que impulsan el crecimiento. La mayor parte de la leche adicional se destinará a la elaboración de quesos y leches en polvo, productos en los que Argentina mantiene una fuerte vocación exportadora.

El USDA subraya que la estabilidad del consumo interno de leche fluida permite que el excedente se canalice hacia la industria, reforzando la presencia del país en los mercados internacionales.
El informe también repasa la situación de los principales bloques productores.
Australia proyecta 8,7 millones de toneladas en 2026, con un repunte del 2,4% tras la sequía de 2025. La recuperación se apoya en mejores lluvias otoñales, costos de alimentación más bajos y reservas de forraje acumuladas, aunque la amenaza de un posible “El Niño” podría limitar los avances en primavera.
Nueva Zelanda alcanzaría un récord de 22,5 millones de toneladas, con un crecimiento del 2,6% sostenido por precios atractivos, expansión de tierras destinadas a la lechería y mejoras en genética y manejo de pasturas. El documento señala que, pese a un rodeo más pequeño que hace una década, la productividad sigue aumentando gracias a la inversión en tecnología y alimentación suplementaria. La venta de la marca Mainland por parte de Fonterra a Lactalis refuerza las finanzas de los productores y confirma la orientación hacia productos de mayor valor agregado y mercados de exportación.
En la Unión Europea la producción se estima en 150 millones de toneladas, apenas un 1% más que el año anterior. El USDA advierte que el crecimiento se apoya en mejoras de productividad, ya que el número de vacas sigue cayendo año tras año desde 2015, por las políticas ambientales restrictivas. La región enfrenta márgenes reducidos, costos elevados de energía y fertilizantes, regulaciones ambientales más estrictas y brotes de enfermedades que presionan sobre la rentabilidad.
El consumo de leche fluida se mantiene en descenso, mientras que la industria orienta la mayor parte de la producción hacia quesos, que ofrecen mejores retornos y sostienen la demanda interna y externa.
Se describe un sector europeo en proceso de consolidación, con explotaciones más grandes y eficientes, pero condicionado por la presión regulatoria y la pérdida de rentabilidad.
Estados Unidos, en tanto, alcanzaría 107,3 millones de toneladas, con un incremento del 2,1%. El USDA destaca que el país se ha convertido en un protagonista central del comercio mundial de lácteos, con exportaciones récord de manteca y quesos en todos los mercados regionales. La expansión se apoya en nuevas inversiones en capacidad de procesamiento y en la competitividad de precios frente a la Unión Europea y Nueva Zelanda.

El documento subraya que la diversificación de destinos ha sido clave, ya que en 2025 y en los primeros meses de 2026 las ventas se expandieron más allá de América del Norte hacia Asia, Medio Oriente y Europa, consolidando la presencia estadounidense en un abanico más amplio de mercados. La demanda internacional de productos grasos, sumada a la fortaleza del sector de servicios de alimentos y a los precios relativamente accesibles, ha sostenido el crecimiento.
Es así que el USDA describe un mapa lechero mundial en el que la Argentina se recupera y busca consolidar su perfil exportador, con ventajas en los costos de producción, pero a la vez en la adaptación de productos a la medida de la demanda, en un contexto de contracción en los bloques más tradicionales para el sector. Para el Departamento de Agricultura de Estados Unidos la demanda internacional se mantiene firme y la diversificación de destinos, junto con la eficiencia productiva, será determinante para sostener el crecimiento en un escenario marcado por riesgos climáticos, regulatorios y económicos.




