La ofensiva de Federico Sturzenegger, plasmada en un anteproyecto de ley, para convertir en voluntario el aporte que hacen ganaderos y frigoríficos al Instituto de Promoción de la Crane Vacuna Argentina (IPCVA), provocó primero la reacción de la Mesa de Enlace y las cámaras de la industria frigorífica que lo administran desde su creación en 2002, y que obviamente abrevan de esos recursos, unos 15 millones de dólares que la propia cadena pone para hacer políticas de promoción.
Pero a la reacción de las entidades del campo, que se materializó en un duro comunicado que defiende la “obligatoriedad” del aporte, siguió ahora una contra-reacción de algunos sectores díscolos del ruralismo, grupos de productores autoconvocados o simplemente ganaderos que critican el IPCVA y consideran que ese instituto “no sirve para nada”.
Es que hay muchos productores ganaderos que recelen por completo de cualquier política o intervención en el negocio, y claman por una “libertad total”, aún cuando en el caso del IPCVA vayan contra la posición de sus propias entidades representativas, que quizás no los representen tanto pero que son las únicas gremiales bien constituidas.
El analista ganadero Andrés Halle hizo la pregunta en la red social X y por ahora le contestaron unas 145 personas, presumimos que la mayoría de ellas vinculadas al sector. ¿El aporte al IPCVA debe ser voluntario u obligatorio? El 85% de las respuestas fue a favor de la posición desreguladora promovida por Sturzenegger, aún cuando eso implique dinamitar una estructura mixta (financiada y dirigida por los privados) creada por Ley.
Aporte para el funcionamiento IPCVA, debe ser obligatorio o voluntario ?
— Andrés Halle (@AndresHalle) July 23, 2026
Solo el 15% de las respuestas muestra comprensión con la posición corporativa de las cuatro entidades de la Mesa de Enlace, que no solo defienden lo actuado por al IPCVA en materia de apertura de nuevos mercados (por ejemplo, financiando los viajes de Senasa que terminaron con la posibilidad de apertura de los Estados Unidos, el segundo mercado hoy en importancia) sino que comparan el flaco presupuesto que maneja ese Instituto en comparación con los de otros países ganaderos, como Australia o Estados Unidos.
Pero la rebeldía siempre presente de los ganaderos -hastiados de tantos malos años de políticas pública- es visible y contundente: hay una buena porción -quizás no tanta como la que muestra la encuesta de Halle-, de personas que no quieren hacer ningún tipo de aporte y sienten que el IPCVA es una caja que sostiene vagos y estructuras inconducentes.
Por un lado es comprensible esa posición, porque el sector de la carne ha sido víctima de todos los ensayos posibles de intervención, y los resultados están a la vista. Pero por otro lado es como tirarse un tiro en el pie, porque esos mismos productores parecen no recordar que el IPCVA nació por ley luego de la crisis de 2001, cuando se perdieron casi todos los mercados externos por la fiebre aftosa, y el precio de la carne bajó a mínimos históricos de 60 centavos por kilo. Claro, ahora hay una crisis mundial y la carne vale varios dólares. Se vende sola y parece no ser necesaria ninguna promoción.
La sublevación en contra de la Mesa de Enlace no es generalizada ni mucho menos: resulta difícil para muchos productores reconocer que no opinan lo mismo que la estructura que sirvió para enfrentar muchas veces al kirchnerismo más rancio. Pero incluso dentro de las propias organizaciones hay conatos de rebelión. Por caso, la sociedad rural de Santa Fe emitió un comunicado criticando directamente a sus representantes provinciales y nacionales, que defienden la continuidad del IPCVA tal y como está.

En este discusión, todos se arrogan tener representatividades que, están en duda. Tanto las entidades nacionales de la Mesa de Enlace, como la propia rural de Santa Fe, que afirma temerariamente que “el productor santafesino no fue consultado y rechaza seguir financiando de forma obligatoria, por cada animal que va a faena, a un instituto que no rinde cuentas y que no representa a sus intereses”.
Es lo complejo de estas discusiones, donde todos tienen algo de razón y nadie la tiene por completo. Lo cierto es que la continuidad del IPCVA, finalmente una de las pocas políticas públicas consistentes que tuvo la ganadería en los últimos 25 años, navega en un mar de incertidumbre debido a la fata de cohesión entre los propios actores que lo componen.






Todavía hay gente que no entendió la nueva etapa que se inició con la llegada de Milei a la presidencia. ¿ Cómo pueden decir que el Instituto sea financiado por privados y el estado? ¿ Y de dónde saca la plata el estado? Respuesta: todo es de los privados.
Jose, totalmente de acuerdo. Sinceramente se merecen que les sigan rompiendo el orto
El “campo” odia al Estado pero bien que pedía intervención estatal a principios de los 2000 porque estaban todos con el traste al aire después del menemismo. Prepárense ahora para vender sus campitos por monedas como a fines los 90.
Muy buen análisis. Más allá de estar a favor o en contra del aporte obligatorio, creo que lo importante es que exista transparencia y que los productores puedan ver resultados concretos por el dinero que aportan. Cuando hay buena gestión, es mucho más fácil generar confianza. Algo parecido me pasó buscando una plataforma para ver contenido en streaming: varias páginas que recomendaban ya no funcionaban, hasta que encontré Magis TV a través de m.magistv.bio que sí estaba actualizada y funcionando correctamente. Al final, en cualquier sector, ya sea el ganadero o el tecnológico, la confianza se construye con hechos y con servicios que realmente cumplen lo que prometen.
El problema principal del IPCVA es su gobernanza. Y la nula representatividad de algunas de las cámaras que integran su Dirección (En Bichos se abordó este tema en su momento). Y la falta de estrategias claras de promoción. Eso hace que se dude de la correcta utilización de los aportes que lo financian.
Sr Longoni. Tiene miedo de subir el resultado de la encuesta?
Tanto miedo que lo publiquém tengo. LO dice la nota. de todos modos si usted quiere verlo tiene que votar, porque si no no le muestra los resultados. en vez de chicanear piense un poquito.
No nos olvidemos como se demonizaba la carne vacuna.
Poco menos que era la responsable de contribuir el cambio climatico por la emisión de metano, vaca loca, colesterol, cáncer de colon etc
Médicos, comunicadores, modelos, influencers y líderes politicos, se turnaban para desprestigiar su consumo, con poca rigurosidas científica.
Hasta en series televisivas se asociada a el consumo de carne con la agresividad de los individuos.
El IPCVA cumplió y cumple en informar y difundir las bondades des u consumo de la forma mas objetiva.
Fué una gran medida su creación
Hace mas de 20 años que aportamos compulsivamente, si a la carne argentina no la conocen en el mundo ; dicho instituto es solo para cobrar un buen sueldo. Ipcva es la casta por desgracia, búsquense un trabajo honesto y pónganse a producir
SINDROME DE ESTOCALMO A SU MAXIMA EXPRESIÓN !! JAJAJAJAJAJAAJA. …. Hay que tener semejante picazón anal para enojarse por que le quitan la obligatoriedad de ser garchado !! Mamita !! Argentina sin dudas es unica
Ningún ” aporte ” debe ser obligatorio, y paren un poco, la carne Argentina es conocida, antes de IPVCDA. Los problemas de la cadena Carnica, no han sido por desconocimiento, sino justamente por intervencionista de todo tipo, y este es uno.
Voluntario. Detesto las imposiciones inconsultas. Si no me representan mala suerte.
Los Institutos surgieron como organizaciones públicos-privados para gestionar y planificar cada sector ante la ausencia de políticas de Estado por los diferentes Gobiernos. Dinamitar el IPCVA es pegarse un tiro en los piés, más aún en este modelo donde las políticas comerciales y sanitarias sectoriales no existen y cada uno debe arreglarse solo.
Recuerdo que trabaja en el INTA en aquella época y en una reunión pregunté…” por qué no instituto de carne argentina”… Con la intención de se incluya a otras especies de animales de producción y la respuesta fue…” Doctor, la torta no es para todos”… Muy clara la intención del IPCVA.