Nacido en Posadas pero radicado desde hace 15 años en la región del Alto Uruguay, el médico veterinario Luis Velázquez sostiene que la incorporación de genética, como así también las mejoras en manejo, sanidad y nutrición permitieron mejorar los índices reproductivos y económicos de los rodeos ganaderos. Hoy es uno de los especialistas en tecnologías reproductivas que asesora tanto a grandes establecimientos como a pequeños productores familiares de Misiones.
Hasta hace pocos años, hablar de inseminación artificial en buena parte de Misiones era todavía una novedad. Actualmente, las tecnologías reproductivas forman parte de las herramientas que cada vez más productores incorporan para mejorar la eficiencia de sus rodeos. Ese proceso lo vivió de cerca Velázquez, especialista en reproducción bovina, quien junto a su esposa y colega Ana Rodríguez decidió radicarse en la localidad de 25 de Mayo, uno de los principales polos ganaderos de la provincia.

“Cuando iniciamos nuestro trabajo, todo lo que era inseminación era muy incipiente en la zona. Después nos fuimos especializando específicamente en reproducción animal. En estos años vimos cómo mejoraron los índices reproductivos y económicos a medida que los productores comenzaron a conocer e incorporar estas herramientas”, resumió Velázquez en diálogo con Bichos de Campo. Además de su formación como médico veterinario, hoy se encuentra finalizando una maestría en tecnologías reproductivas, como parte de una camada de profesionales altamente especializados que trabajan chacra adentro.
Al comienzo, quienes primero incursionaron en la adopción de estas tecnologías fueron principalmente los establecimientos medianos y grandes, con mayor capacidad de inversión. Sin embargo, el escenario fue cambiando. “Los productores más pequeños se fueron sumando al ver los resultados que obtenían sus vecinos. Nosotros no tenemos ni piso ni techo en cuanto a volumen para brindar atención”, aseguró.

Esa filosofía se refleja en la diversidad de clientes que atiende el equipo de trabajo de Velázquez. “Hoy trabajamos con productores de más de 1.500 vientres y también con productores de ocho o incluso menos. Hace unos días, terminamos una campaña inseminando un lote de 300 vacas y el último servicio fue para un productor de San Vicente que tenía solamente dos vacas para inseminar. No se trata de facturar más, sino de atender a quien necesite el servicio”, explicó.
Aunque también asesoran tambos, la mayor demanda proviene de la ganadería orientada a la producción de carne. Desde su base en 25 de Mayo, recorren establecimientos distribuidos por toda la provincia, desde Bernardo de Irigoyen y Comandante Andresito hasta Candelaria.
En cuanto al mejoramiento genético, Velázquez considera que Brangus y Braford siguen siendo las principales herramientas para la producción bovina misionera. “Hay una mayor demanda de Brangus, tanto colorado como negro, aunque el Braford sigue siendo una raza muy utilizada. No es que una sea mejor que otra; ambas se adaptan muy bien a los sistemas productivos de Misiones”, analizó.

El veterinario destacó que la adaptación al ambiente es una condición indispensable para cualquier planteo ganadero en la provincia. “Tenemos un clima subtropical con altas temperaturas, superficies con relieves quebrados y muchos establecimientos con monte y selva. La adaptación está por encima de todo. Después viene la productividad. La vaca tiene que ser eficiente dentro del sistema donde trabaja”, sostuvo.
En ese escenario también comienzan a ganar espacio otras alternativas genéticas. Velázquez mencionó el avance del Senepol, el aporte del Brahman como base para imprimir rusticidad a los rodeos y las primeras experiencias con la raza Sindhi como opción de doble propósito.
Al pensar en el futuro, el especialista considera que el principal desafío de la ganadería misionera será producir con mayor eficiencia. “Tenemos que empezar a mirar los números. Cada productor debe definir el sistema que mejor se adapte a su escala y trabajar para que sea rentable”, remarcó.

Para lograrlo, destacó que la genética es apenas uno de los pilares principales. “A su vez, la nutrición, la sanidad y el manejo tienen que ir de la mano. Además, hoy hay más conectividad en el campo, el productor se informa más y empieza a demandar nuevas tecnologías para trabajar con el rodeo.”
Según su mirada, el buen momento que atraviesa la actividad en la provincia también favorece ese proceso. “Los números de la ganadería son alentadores. Eso permite incorporar reproductores más eficientes y hace que muchos productores que antes no estaban en el rubro comiencen a invertir. Los remates que vemos en la región son un buen termómetro para saber hacia dónde va el mejoramiento ganadero.”
Detrás de ese trabajo, Velázquez destaca el rol del equipo que integra junto a su socio Sebastián Rodríguez y Ana Rodríguez. El asesoramiento, según explica, no se reduce a la inseminación. “No solamente nos involucramos en el protocolo reproductivo. También, acompañamos cada decisión del productor, llevamos registros, analizamos resultados y brindamos respaldo técnico para que cada ganadero o empresa sepa dónde está parado y hacia dónde puede crecer. Cada sistema es distinto y hay que hacer una lectura particular de cada realidad. Ese acompañamiento permanente es uno de nuestros principales diferenciales”, concluyó.




