El departamento de Loreto se ubica en el sudoeste de la extensa provincia de Santiago del Estero. Su capital, Villa San Martín, es más conocida como la ciudad de Loreto, donde tiene lugar la fiesta patronal de la Virgen de Loreto y se realiza el Festival del Rosquete, que es una masa dulce en forma de rosca bañada con merengue. Más allá de las informaciones de contexto, hacia las afueras, el territorio agropecuario es disputado, como en tantas regiones del país, por los actores del denominado “agronegocio” sojero y por los agricultores familiares, que llevan décadas desarrollando su vida en la zona.
Es en ese contexto que existe una experiencia organizativa denominada “Cooperativa de Trabajo Agroecológica Loreto Ltda.”, que se destaca por sus avances en cuanto a producción agroecológica. Bichos de Campo entrevistó a su presidenta, Patricia Leguizamón, para contar esa experiencia.
“Nosotros vivimos aquí en Loreto, en la colonia Hipólito Irigoyen”, rememora Patricia. “Nuestros padres, en realidad, eran de San Gregorio, pero como no había colegio secundario en esa época, nos han mudado hacia aquí. Allí eran fincas pequeñas, todos nos conocíamos y siempre se ha trabajado la tierra”.
“Por esos años había una cooperativa que había empezado a funcionar por 1972, entonces, el trabajo cooperativo era algo cercano, cotidiano. Nuestros padres se organizaron para trabajar juntos desde el año 1978, llevando adelante actividades asociativas”, relata.
La historia agrícola de Loreto estuvo vinculada al algodón. Los pequeños productores vivían de ese cultivo, “pero después el valor del algodón había decaído y los productores iban tratando de ver a qué se dedicarían. Unos años antes del 2000, empiezan a reconvertirse, dejando de sembrar algodón para pasar a sembrar alfalfa e iniciarse en el cultivo de verduras”, recapitula.

Los pequeños productores de la colonia tienen predios de alrededor de 10 hectáreas, con una represa para almacenar agua. Alrededor de 20 familias continuaron con el legado de sus padres y fortalecieron las actividades cooperativas, logrando formalizarla recién en el año 2022. Al principio contaron con el apoyo de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, luego se sumó la Secretaría de Agricultura y la Municipalidad de Loreto, y con estas instituciones se realizaron los primeros ensayos de riego por goteo, y luego, la distribución de equipos.
“Es que aquí”, explica la dirigente, “una de las problemáticas que siempre está presente es el tema del agua, estamos en el sistema de riego del canal San Martín, donde los turnos no son frecuentes, por eso fuimos instalando riego por goteo, para dar respuesta a ese cuello de botella”. Las represas se utilizan para hacer riego por goteo y para dar de tomar a los animales. Cada familia se dedica a trabajar su cultivo que, según relata Leguizamón, “se trabaja fuerte con la alfalfa, pero además, producimos verdura de hoja en el invierno, y sandía, melón, zapallo, en el verano”.

Fue en ese momento “cuando hacemos riego por goteo, que descubrimos el uso del fertirriego. Pero no nos convencía ya que había que ponerles muchísimas cuestiones químicas a nuestras plantas, y reflexionamos que eso no era lo que elegíamos nosotros. Nosotros queríamos garantizar que la comida que llegue a la mesa de los loretanos sea totalmente sana, entonces nos decidimos por la agroecología. El riego por goteo es fundamental, pero solamente para suministrar adecuadamente el agua”, explica Patricia.
Las familias productoras de la cooperativa fueron desarrollando sus “circuitos agroecológicos”, buscando respuestas a las nuevas problemáticas que iban apareciendo. Una de ellas fue “¿cómo elaborar los plantines? Hemos tenido un fracaso en este punto y era por tema del sustrato. Entonces, la ingeniera González de la Universidad Nacional nos dio su apoyo y nos guio para aprender a hacer los sustratos. Ahora, todo lo que se descarta de la finca, ya sea alfalfa u otro producto, que por una u otra razón no vaya a consumo de los animales, sumado el guano de las ovejas o de los caballos, se va a elaborar el sustrato. Nos lleva, más o menos, 6 meses, pero logramos una excelente base para obtener los plantines de melón, de sandía, de zapallo temprano, para la apuesta de noviembre”, comenta satisfecha.
Y completa: “es decir, hacemos el abono, después los plantines, eso va al campo para producción temprana de sandía y melón. Algunas familias, completan ese circuito con producción de cerditos, gallinas para huevos o pollo, según cada familia. Otras, además, también tienen frutales y con eso elaboramos los dulces”.

La cooperativa desarrolló 5 líneas de trabajo. La primera se denomina “La casa de Dora”, donde se elaboran los dulces con toda fruta se produce en las fincas. Un segundo espacio es el vivero, dedicado a elaboración de los plantines y los sustratos. La tercera línea es la de los servicios agrícolas, como las tareas de laboreo. La cuarta es la comercialización de los productos primarios y, por último, una línea donde se hace investigación y desarrollo, con bioinsumos de elaboración propia y de terceros”.
Indagando sobre la comercialización, Patricia Leguizamón responde que “tenemos un sistema de venta en carrito, puerta por puerta, o en alguna feria que se haga en la ciudad de Loreto. Por ahí también traemos a la ciudad de Santiago, por pedido. Estamos trabajando a nivel local en este sistema del “puerta a puerta”, por todo lo que eso implica, el tiempo, el coordinar, el llevar. Estamos mejorando el sistema, en base a lo que vamos aprendiendo. Hoy somos 20 familias que vivimos de esta forma”.

A lo que añade “queremos conservar y hacer crecer nuestra cooperativa, seguir cultivando, que nuestros hijos sean nuevos apasionados por la agroecología, siempre pensando en que el producto que llegue a la mesa tiene que ser algo saludable, que el tomate tenga el olor, el color y el sabor del verdadero tomate, que la gente pueda conocerlo y disfrutarlo como hacemos nosotros. Que podamos sentarnos y compartir en la mesa una gran sandía producida por nosotros, eso creo que eso es fundamental y eso es lo que a mí me gustaría en el futuro, que lo sigan haciendo ellos”.
Pero nada grande puede hacerse en soledad, explica Leguizamón, que nos cuenta de las alianzas estratégicas con el Municipio de Loreto, con las agencias de desarrollo, con la Universidad, ahora y desde el principio.
Con esa simpleza y sentimiento solidario, Patricia Leguizamón sigue exponiendo detalles de los trabajos de la cooperativa. Así, expuso la línea de dulces y salsas picantes que destacan por su calidad y presentación. “Muchos nos dicen que son un producto Gourmet”, dice la dirigente, “y creo que es así. Estamos muy contentos con la calidad que vamos logrando”.
Entre charla y charla, Patricia nos muestra su proyecto personal, el que más placer le está devolviendo y que es su colección de plantas de picantes. El chile serrano, el ají habanero, los chiles colorados, cuelgan de las plantas brillantes de tan bien cuidadas que están.

“Recuerdo que me decían que es una locura lo de los chiles, pero sin embargo es algo que me apasiona. Hacemos una salsa tipo tailandesa, una negra, una de chiles rojos, otra con maní y sésamo. Está muy de moda y creo que es todo un desafío y un descubrimiento que una no lo pensaba. Además, pensando en mi futuro, en la jubilación, quiero hacer una plantación de tuna para reforzar la línea en la que hacemos arrope y producción de cactáceas. Además, incursionar en la línea del joconostle y el nopal, que son más saludables, esos son mis desafíos”.





Ferti riego contaminante? La estupidez humana no tiene límites!!!