La nueva sociedad que administrará la Hidrovía Paraná-Paraguay ya tiene nombre: Vía Navegable Argentina S.A. Se trata del vehículo creado por las firmas Jan de Nul y Servimagnus para asumir una concesión de 25 años sobre el principal corredor logístico por donde sale cerca del 80% del comercio exterior argentino y, en particular, la mayor parte de las exportaciones agroindustriales.
La adjudicación fue formalizada por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación y abrió un nuevo capítulo para una infraestructura considerada estratégica por toda la cadena agroalimentaria. Ambas empresas cuentan ahora con un plazo de 30 días para suscribir el contrato con el Estado y, una vez cumplido ese paso, comenzará un cronograma de obras que apunta a mejorar las condiciones de navegación y aumentar la competitividad de las exportaciones.
Según el esquema difundido por la propia concesionaria, las tareas de mantenimiento arrancarán en agosto de este año. Pero la principal apuesta está puesta en la profundización del canal hasta los 40 pies, una meta que debería alcanzarse antes de 2031 y que constituye uno de los reclamos históricos de las terminales y de las empresas agroexportadoras.
La razón está en que un mayor calado permitirá que los barcos de gran porte completen su carga directamente en los puertos fluviales del Gran Rosario, sin necesidad de salir parcialmente cargados y terminar de llenar sus bodegas en Bahía Blanca o Quequén. Esa limitación actual representa mayores costos logísticos y una pérdida de competitividad para las exportaciones argentinas.
La concesión no se limitará al dragado. También incluye la renovación y mantenimiento del sistema de señalización, con unas 1.150 boyas distribuidas a lo largo del corredor, y la actualización de los sistemas de monitoreo vinculados al nivel del agua, el caudal y la velocidad de las corrientes, con el objetivo de mejorar la seguridad y la previsibilidad de la navegación.
La definición fue recibida con satisfacción por los principales usuarios del sistema. Desde la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro Exportador de Cereales (CIARA-CEC) señalaron que la profundización del canal permitirá mejorar la eficiencia logística y beneficiar a toda la cadena agroalimentaria. En la misma línea, el Consejo Agroindustrial Argentino consideró que se trata de una obra esencial para la infraestructura productiva y exportadora del país.
Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC, fue uno de los más contundentes al valorar el alcance de la medida: “La adjudicación del dragado y balizado de la Vía Navegable Troncal que acaba de anunciar el gobierno argentino es un hito histórico para la logística internacional de la Argentina. Claramente implica una transformación sideral de las condiciones actuales que tenemos en materia de navegación, tanto fluvial como marítima, como principal ruta de acceso al mundo y de conexión con el mundo, con nuestras exportaciones agroindustriales, pero también de todos los demás sectores.”
En la misma línea, el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) celebró la decisión y la calificó de “obra esencial para la infraestructura productiva y exportadora de las cadenas de valor agroindustriales” que integran ese organismo, que nuclea a los principales sectores del agro argentino.
Detrás de esta nueva etapa aparece un nombre conocido. La belga Jan de Nul fue la encargada de la primera concesión de la hidrovía, iniciada en 1995, y desde el vencimiento de aquel contrato en 2021 continuó realizando las tareas de dragado como contratista del Estado. Es decir, la empresa lleva más de tres décadas trabajando sobre el Paraná.
Su socia local será Servimagnus, una firma vinculada al negocio logístico y portuario, controlada mayoritariamente por Loginter S.A., operador de distintos puertos del país.





