El Centro de Predicciones de la Agencia Climática de EE.UU. (CPC-NOAA por sus siglas en inglés) acaba de actualizar el pronóstico relativo a la evolución del fenómeno ENSO para la campaña 2026/27.
Ya no quedan dudas de que una fase “El Niño” viene en camino, pero la “pregunta del millón” es qué intensidad tendrá el evento, dado que no puede descartarse que el fenómeno experimente una magnitud extraordinaria.
El modelo climático CFS.v2 (Climate Forecast System Version 2) del CPC-NOAA, ajustado por opiniones de especialistas en la materia, anticipa –considerando el promedio de escenarios evaluados– que en el último trimestre de 2026 estarían dadas las condiciones de una fase ENSO “Súper Niño”.
El “Niño” persistiría hasta el segundo semestre de 2027, pero –según el modelo ajustado– comenzaría a perder intensidad en los primeros meses del año que viene, aunque seguiría siendo “fuerte”, considerando los parámetros climáticos comprendidos entre 1991 y 2020.
El fenómeno Niño-Oscilación del Sur (ENSO por sus siglas en inglés), que comprende la variación de parámetros meteorológicos del Océano Pacífico ecuatorial, influye de manera determinante en los regímenes de precipitaciones de diferentes regiones del mundo.
En el NEA y la región pampeana argentina, Uruguay, Paraguay y parte del sur de Brasil los fenómenos Niño suelen estar asociados con lluvias superiores a las normales y eventuales inundaciones en algunos sectores.
Más allá de los desastres que pueden asociarse al evento climático, a nivel regional –en Argentina, Paraguay y Uruguay– las fases ENSO suelen generar rendimientos agrícolas elevados, siempre y cuando –por supuesto– el mayor régimen hídrico no derive en inundaciones generalizadas que generen pérdidas productivas e imposibilidad de transitar caminos rurales.





