“Creemos que las energías renovables pueden competir con las fósiles sin necesidad de ninguna ayuda adicional”. Así lo indicó hoy Daniel González, secretario de Coordinación de Energía y Minería de la Nación, durante una exposición brindada en el evento Maizar 2026 que se está realizando en la ciudad de Buenos Aires.
El funcionario proyectó que el consumo interno de biocombustibles –especialmente de bioetanol– seguirá creciendo más allá de lo establecido por los cupos mínimos obligatorios.
Al respecto, González, quien fue entrevistado por Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, se mostró optimista sobre el pronto tratamiento en el Congreso del proyecto sobre biocombustibles diseñado en el Poder Ejecutivo, al cual calificó como “muy equilibrado y con un nivel de consenso muy alto”.
“El marco regulatorio actual de biocombustibles no da para más: queremos un cambio estructural. En el caso del bioetanol de maíz, el proyecto contempla un aumento del corte obligatorio del orden del 50%, además de mantener la exención impositiva sobre los biocombustibles y brindar estabilidad al sistema por un plazo de quince años”, destacó.
En lo que respecta a bioetanol, el proyecto determina que el corte obligatorio actual del 12% pasará al 15% luego de un año de vigencia de la norma. Los cupos, que se asignarán a partir de rondas de negociación, deberán ser otorgados en partes iguales a productores en base de caña de azúcar y maíz sobre la base del corte del 12%. Los tres puntos restantes para llegar al 15% no estarán sujetos a ninguna regulación sobre la materia prima de origen.
La propuesta habilita a los mezcladores a usar cortes superiores a los obligatorios hasta el límite que impongan las normas técnicas, para lo cual podrán comprar volúmenes adicionales de biocombustibles a cualquier empresa elaboradora.
En ese sentido, González dijo que, más allá del corte mínimo obligatorio establecido por la Nación, “si hay alguna provincia que quiera implementar un corte mayor, está perfecto que sea así; queremos que eso suceda”.
El funcionario dijo que la iniciativa contempla un cupo obligatorio de biodiésel máximo del 10% porque ese biocombustible “es más caro que el gasoil” en términos históricos, aunque actualmente ambos están en paridad debido al aumento del valor internacional del petróleo generado por el conflicto en Medio Oriente.
En el caso del biodiésel, el proyecto propone incrementar el corte obligatorio con gasoil del 7,5% al 10% luego del primer año de vigencia de de la norma, para lo cual se contempla un período de transición.
Para el año 2028 establece un cupo mínimo de biodiésel del 5,0% a las empresas “no integradas” (que no fabrican aceite de soja), mientras que en 2029 el mismo será del 4,0%, en 2030 del 3,0% y a partir de 2031 el mercado quedará completamente desregulado, lo que implica que los cupos se asignarán a quienes presenten las mejores ofertas en las rondas de negociación.
“Queremos que los biocombustibles tengan un mercado transparente, de manera tal que puedan hacerse acuerdos de venta de producción con horizontes de cinco años”, explicó el funcionario.
Al respecto, la iniciativa dispone implementar un “mercado electrónico” (plataforma digital) que concentre la comercialización de biocombustibles tanto dentro como fuera de los cupos obligatorios.






Preocupa el lapsus de Daniel González, secretario de Coordinación de Energía y Minería de la Nación, durante una exposición brindada en el evento Maizar 2026 realizado el 27/05 en la ciudad de Buenos Aires, adonde dejó entrever que el 3% de aumento del mix obligatorio de bioetanol en naftas (sube del 12% al 15%) sería absorbido completamente por el bioetanol de maíz, por ser más competitivo que el de caña, según él. Podría ser cierto si con la liberación comercial prevista por el gobierno, en las licitaciones deja de tenerse en cuenta a las destilerías como punto de entrega, con el transporte a cargo de las mezcladoras, que es lo que dio el golpe de gracia al plan alconafta de los 80s. Existen diferencias competitivas en lo referente a las distancias a los mayores centros de consumo, pero que podrían compensarse con la descarbonización potencial que puede aportar la generación con biomasa de caña, viable si se le remunera debidamente su aporte de energía en firme a lo largo de todo el año, cuestión no abordada en los planes eléctricos del gobierno que sigue cubriendo los picos de demanda con costosísimas importaciones de GNL y gasoil o privilegiando tubinas de menor eficiencia que los ciclos combinados acorde a la inercia de respuesta.
Otro aspecto preocupante de la disertación de Daniel González, con posibles implicancias para para la viabilidad del proyecto de ley, es la premisa señalada para el programa de biocombustibles (que según él ya pueden competir directamente con los fósiles), basadas en no resignar recaudación y minimizar el costo para los usuarios. En un marco de competencia abierta, sobre todo para los flex-fuel, correspondería compensar la menor densidad energética del bioetanol con la reducción de entre 70% al 90% de las emisiones respecto a la nafta fósil, donde el diferencial impositivo cubre menos de la quinta parte de los costos de remediación. Sobre todo, en una competencia con precios libres, que debería establecerse en base a un diferencial impositivo que equilibre ambos aspectos, haciendo cargo también a los usuarios directos de los efectos ambientales que afectan a todos.
Ese sueño de las autonomías provinciales en nuestro país, es insólito e increíble. EL poder central en los grandes sectores es uno solo. Basta ver los esquemas fiscales, todo lo no coparticipable, etc para entender como es el juego. Si hubieramos asimilado el esquema político de USA, Río Negro y Neuquen serían Dallas, OKLA, Texas o Houston. Esos estados si que se hicieron valer. Y por lo demás, Lo que digan disertantes que son aves de paso, poco tiene contra el poder real del lobby petrolero. Siempre tuvieron las llaves del Congreso y de las Autoridades de aplicación. Desde hace mucho timpo hasta la fecha, y en adelante?