Durante la gestión de Javier Milei las obras del Plan Maestro de la Cuenca del Salado, que tienen como propósito canalizar los excesos hídricos en años lluviosos, fueron paralizadas. Ahora, con una fase ENSO “El Niño” en camino, se reactivaron los temores de nuevos desastres por inundaciones.
El año pasado funcionarios del gobierno nacional prometieron poner manos a la obra para finalizar las obras de la etapa 2 del “tramo IV” del Plan Maestro del Salado, que resultan necesarias para poder coordinar una complementación con las obras del denominado “tramo V”, que está a cargo de la provincia de Buenos Aires. Pero poco se hizo al respecto.
Si bien, a priori, podría pensarse que tal acción obedece a la necesidad de recortar gastos para que la administración pública nacional pueda alcanzar un superávit fiscal, la realidad es que existe un instrumento específico –financiado por los usuarios de vehículos– que cuenta con recursos cuantiosos para realizar obras hídricas.
Pocos saben que al momento de cargar nafta en una estación de servicio están contribuyendo con una alícuota del 5% sobre el valor del combustible que se destina al Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica. En el caso del gas natural comprimido (GNC), el aporte es del 9%.
Creado en 2001 por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo, lo recaudado por el instrumento fiduciario debe destinarse a la financiación de obras de infraestructura diseñadas para mitigar desastres generados por inundaciones.
Un documento oficial señala que el Fondo de Infraestructura Hídrica registró en el año 2025 ingresos por 235.945 millones de pesos. Sin embargo, el uso de los recursos del fideicomiso fue insignificante, razón por la cual el resultado del instrumento generó una “ganancia” de 189.402 millones de pesos al pasado 31 de diciembre.
A mediados del año pasado el propio gobierno nacional reconoció que los fondos estaban mayormente depositados en plazos fijos y Lecaps en lugar de ser destinados a concluir las obras en curso del Plan Maestro del Salado. Y todo cuando se registraba una inundación catastrófica en muchas regiones bonaerenses.
El Presupuesto 2026 de la Nación proyecta que el Fondo de Infraestructura Hídrica recaudará un estimado de 321.290 millones de pesos este año, aportes que, vale recordar, son provistos por los ciudadanos y las empresas al momento de cargar combustible o GNC.
Ese ingreso, junto con flujos provenientes de colocaciones financieras, arrojarían un total de recursos disponibles –según la planilla del Presupuesto 2026– de 343.374 millones de pesos. Tales cálculos quedaron ahora desactualizados porque, con el aumento del valor de los combustibles, los recaudado será sustancialmente superior.
La norma presupuestaria, a partir de lo diseñado por el equipo económico del gobierno de Javier Milei, especifica que se prevé realizar un gasto de capital de 250.199 millones de pesos, lo que implica un monto que alcanza a cubrir sólo una porción de los recursos disponibles en el fideicomiso.
El pasado fin de semana llegó el primer “aviso” de una temporada climática que promete venir acompañada por lluvias mayores a las normales y tormentas intensas, lo que podría promover nuevamente anegamientos e inundaciones persistentes en las zonas deprimidas de las regiones productivas bonaerenses.






